Agapes a la comitiva

De Atlas Etnográfico de Vasconia
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En muchas localidades se constata que antaño, tras la ceremonia del bautismo, tenía lugar en casa o en una taberna próxima a la iglesia una pequeña merienda o refrigerio en la que tomaban parte las pocas personas que habían asistido a la ceremonia. En los territorios de Álava, Navarra y País Vasco continental más frecuentemente se celebraba una comida, generalmente en casa.

Álava

En Apodaca, Artziniega, Berganzo, Bernedo, Mendiola y Pipaón, con ocasión del bautizo, se hacía una comida a la que acudían los padrinos y familiares más próximos: abuelos, hermanos, tíos. En Bernedo también acudía la partera y menos veces el cura. En Treviño la merienda consistía en una chocolatada y en Valdegovía era comida o cena, dependiendo de que el bautizo fuera por la mañana o por la tarde. A estas refecciones acudían los familiares de la casa y aquéllos que habían asistido a la ceremonia.

En Amézaga de Zuya y Gamboa no fue habitual la comida; generalmente se tomaba un refresco o un aperitivo en la taberna. Algunos retrasaban el bautizo hasta el domingo, invitando en ese caso a los padrinos a la comida familiar que tenía lugar en casa.

En Moreda tampoco fue costumbre celebrar una comida; en cambio, la familia obsequiaba a los chicos del pueblo con una merienda que se denominaba "untada"; ésta consistía en una rebanada de pan tostado untado con miel o con dulce. El dulce típico en estos casos era el mostillo, obtenido de vino cocido mezclado con nueces que se extendía sobre la rebanada de pan. La misma tarde del bautizo, se ofrecía también una merienda casera a los participantes en la ceremonia: chorizo, pan y vino para los hombres; chocolate, pastas y dulces para las mujeres.

En Ribera Alta y Valdegovía indican que el bautizo no constituía ningún acontecimiento social, por lo que no se hacía ninguna comida extraordinaria; si caía en domingo se tenía la comida propia de día festivo y en otro caso la habitual de los días de labor.

En Apodaca, Bernedo, Mendiola, Pipaón, Salvatierra y Valdegovía la comida que se tenía en la casa del bautizado era generalmente en la cocina para que la recién parida "no se enfriara". El menú de estas ocasiones era el equivalente a una celebración festiva (Apodaca, Bernedo, Pipaón y Salvatierra); se servían productos de matanzas domésticas o se sacrificaba expresamente algún conejo o pollo del corral de la casa (Artziniega, Berganzo y Mendiola).

En la actualidad con ocasión del bautizo se celebra el banquete en un restaurante cuando los invitados son numerosos. Dependiendo de sus deseos de gastar hay veces en que solamente se invita a los más allegados; entonces se celebra en casa y el menú suele ser igual al de cualquier otra celebración.

En el caso de que el banquete tenga lugar en un restaurante se estila sacar a los postres una tarta con la figura de una cigüeña que lleva en su pico un bebé envuelto en un pañal (Treviño). También se estila dar algún detalle a los invitados: peladillas o un recordatorio del recién bautizado con su nombre, fecha de nacimiento, peso y talla, nombre de los padres y padrinos y día y lugar del bautizo (Mendiola). Al final de la comida se cantan canciones alusivas al niño y al acontecimiento (Moreda).

Bizkaia

En Abadiano, después del bautizo, la comitiva iba al bar donde tomaba un refrigerio de vino dulce con galletas. Luego en casa se hacía una comida o cena normal con los padrinos y el aña como invitados. Era costumbre que el padrino diera un duro al aña. En algunas familias en lugar de la comida o cena ofrecían una merienda donde se tomaba chocolate.

En Nabarniz tras la ceremonia, el padrino, la madrina y el aña se encaminaban a la taberna a tomar un bocado, consistente en el aperitivo o la merienda según fuese el acto por la mañana o la tarde. El gasto era por cuenta del padrino y la madrina a veces regalaba al aña unas galletas o algo por el estilo para sus hijos. El domingo siguiente se celebraba una merienda en casa.

En Carranza se celebraba una comida especial a base de guisado de oveja, en la casa del recién nacido. Antaño participaban en ella los miembros habituales del caserío, los padrinos del niño, los abuelos, algunos familiares y la partera.

En Amorebieta-Etxano, esta merienda era preparada por la vecina más próxima. Se servía chocolate con pan tostado, queso o nueces y se tomaba aguardiente. Acudían a ella, al igual que en Lemoiz, los padrinos, la partera, los vecinos más cercanos y los tíos.

También en Busturia, Durango y Zeanuri esta merienda en la casa del recién bautizado se componía de chocolate y bizcochos o pan tostado; en Gorozika en cambio lo propio de esta ocasión era tomar tortilla francesa con azúcar.

En Markina anotan que fue a partir de los años cincuenta cuando, algunas familias, empezaron a celebrar el bautizo con una comida en casa.

En Muskiz era tradición hacer una comida en casa del recién bautizado para los abuelos, padres y padrinos; se servía gallina en honor a la parturienta.

En algunas localidades también los niños del pueblo eran obsequiados el día del bautizo; había familias que invitaban a los pequeños de la vecindad a merendar chocolate con bizcochos (Durango).

En la década de los años sesenta cuando las mujeres comenzaron a dar a luz en clínicas se hizo costumbre regresar a ellas después del bautizo. Allí, en la habitación de la parturienta se tomaban pasteles, galletas y bebidas dulces con los padrinos y los familiares más próximos que habían asistido al bautizo (Bermeo, Durango).

En la actualidad y en todas las localidades es general acudir el día del bautizo a un restaurante con los familiares, padrinos y amigos. Por tratarse de domingo o de día festivo la reserva de mesas o salas en los restaurantes se hace con semanas de anticipación.

Gipuzkoa

En Zerain en la década de los años treinta se celebraba una merienda en una de las posadas del pueblo a la que asistían todos los que habían participado en el bautizo, el párroco y el sacristán. Al monaguillo le daban cinco monedas de cobre de diez céntimos.

En Beasain, Ezkio y Getaria se acostumbraba hacer una comida en casa. En Arrasate se le denominaba boda txikia. Era una celebración con pocos comensales: los familiares más cercanos, los padrinos y los asistentes a la ceremonia. En Beasain y Elgoibar era invitada obligada el aña y en Bidegoian la mujer que había llevado al niño en brazos a la iglesia. En Getaria, el sacristán y la vecina; también en Arrasate era convidado algún vecino.

En Elgoibar, Berastegi y Bidegoian dependía de que el bautizo fuera por la mañana o por la tarde para festejarlo con una comida o una merienda. En Berastegi los comensales eran únicamente el padre, los padrinos, la mujer laguntzaille, los abuelos y alguno más. Solamente los pudientes hacían esta merienda o comida; el lugar donde se celebraba era en kontzeju, taberna del concejo o en casa. Los más "estirados" iban a restaurante y los gastos corrían a cuenta del padrino.

En Elosua por los años treinta la merienda tenía lugar en casa del sacristán y la preparaba su mujer, siendo comensales todos los asistentes al bautizo. La madrina llevaba los comestibles y el padrino, la bebida. Hacia 1960 se empezaron a hacer los bautizos por la mañana y en vez de merienda pasó a festejarse con una comida. Desde 1970 ésta se celebra en los locales de la sociedad del pueblo con participación de los padres, abuelos y tíos del bautizado.

Los informantes de Elosua recuerdan que en la vecina localidad de Azkoitia a principios de siglo todos los asistentes al bautizo: padrinos, la mujer que llevaba al niño y los dos testigos merendaban en una taberna. Los padrinos pagaban esta merienda.

En Hondarribia sólo celebraba el bautizo con una comida la gente que tenía recursos; los modestos se conformaban con poner dos platos más en su mesa familiar para los padrinos.

En la actualidad en casi todas estas localidades guipuzcoanas se celebra el bautizo con comida en un restaurante. Acuden a ella los familiares más directos, los padrinos y los allegados. También se suele invitar a café a los amigos y familiares que no asistieron a la comida (Elgoibar).

Vasconia continental

La comida de bautizo era sencilla y se celebraba en la casa del bautizado asistiendo la familia y los parientes próximos (Arberatze-Zilhekoa, Donaixti-Ibarre, Donibane-Garazi, Donoztiri, Iholdi, Izpura-BN; Hazparne-L; Liginaga-Z). El pollo era plato obligado. El padrino, aitatxi, y la madrina, amatxi, tenían puesto de honor, junto a ellos la comadrona (Lartzabale-BN) o la nodriza, amaño (Donoztiri-BN).

En Hazparne (L) la comida tenía lugar en casa y era más sencilla que la de bodas. Participaban los parientes próximos y el primer vecino, o al menos, un representante de la primera casa; terminaba al atardecer.

En Liginaga (Z) en la década de los años treinta la comida del bautizo denominada beteieko apairia, tenía lugar en casa del recién nacido. A ella asistían los padrinos con sus acompañantes, la vecina que había conducido a la criatura a la ceremonia religiosa y algunos parientes, askaziak. Se servía sopa, cocido, carne de vacuno, gallina, cordero (si era su sazón), crema y café. El padrino hacía el gasto del vino y la madrina el del pan[1].

En Sara (L), en los años cincuenta, los padrinos en compañía de la mujer portadora del niño, eremaile, hacían, después de la ceremonia religiosa, una comida o una merienda, según que aquélla hubiera sido a la mañana o a la tarde, en una de las posadas del pueblo. Se comía gallina y el gasto corría a cuenta de los padrinos[2].

Navarra

En Artajona, Garde, Goizueta, Izal y Lekunberri se celebraba el bautizo con una comida que se servía en casa del recién nacido al que asistían la familia, los padrinos y, también frecuentemente la comadrona y el cura.

Esta comida pasó luego a celebrarse en la taberna del pueblo (Goizueta).

En Artajona, la mayoría de los bautizos tenía lugar por la tarde; pero cuando se celebraban avanzada la mañana terminaban con una comida. Había familias que procuraban un bautizo temprano para evitarse los gastos de la comida. Los invitados eran padres, abuelos, hermanos del niño, la madrina y la comadrona. Si el bautizo era por la tarde, estos mismos asistentes participaban en una merienda en casa consistente en chocolate y algún dulce como bizcocho, tarta o "bolaos" (dulce de merengue sólido para endulzar el agua), además de pastas y algún licor dulce.

En Aoiz, dependiendo así mismo de que el bautizo fuera por la mañana o por la tarde, se hacía en casa una comida o una merienda a la que asistían padres, padrinos, comadrona y familiares más cercanos. A este festejo familiar se llevaba a todos los niños de ambas familias. La merienda se servía en el comedor de la casa y consistía en chocolate a la taza, pan tostado, churros o galletas, y un vaso de agua o de leche para los "bolaos".

En Allo se servía chocolate con bollos de leche y una fuente de natillas, acudiendo al festejo, además de la familia, la comadrona y a veces el cura. Al monaguillo y al sacristán se les daba una propina. También en Obanos, antiguamente, se celebraban los bautizos con chocolatada, bizcochos y agua con "bolaos". Era sobre todo un festejo de mujeres y niños. Cuando acudía algún familiar de fuera se le preparaba una comida especial. A partir de los años sesenta se generalizó la merienda en casa o en un bar, invitando a los abuelos, tíos y primos. Asimismo en Viana se servía en la merienda de casa chocolate con churros, almendras, rosquillas y licores; los pudientes sacaban chorizo, jamón, buenos vinos, café, copa y puros, e invitaban a la comadrona y al cura. La gente sin recursos hacía una merienda sencilla con los hermanos del bautizado.

En Sangüesa todo lo más se hacía una merienda consistente en chocolate, bizcochos, agua de canela, pastas y agua de "bolao"; a ella acudían las abuelas, la madrina, algún tío, amigos y vecinos de confianza.

En Izurdiaga, la cena de ese día hasta los años de la guerra civil consistía en garbanzos y pella. Hoy en día se hace una merienda en la que se sirve café, licores, bocadillos, pastas y vino, y acuden a ella los niños del pueblo, los familiares y personas del vecindario que quieran asistir.

Durante el primer tercio del siglo, era habitual en Monreal hacer una cena o comida festiva en la casa del bautizado. Tomaban parte los familiares y algunos amigos allegados. Luego se perdió esta costumbre y a partir de los años setenta-ochenta se ha consolidado la celebración de un refrigerio o cena en el restaurante, a veces en la misma casa.

En Lezaun no se hacía nada especial, en todo caso se servía un buen postre: chocolate, natillas, mostillo o "arrope".

Ha sido típico en muchas localidades de la Ribera navarra agasajar a los chicos del pueblo el día del bautizo con "la untada". Consistía en una rebanada de pan untada de bizcochada, mostillo o cualquier otro dulce. Especial derecho a ella solían tener los monaguillos. Esta costumbre se ha registrado también en algunos pueblos alaveses de la ribera del Ebro como se ha señalado anteriormente.

En la actualidad, en la mayoría de las localidades mencionadas, se celebra ese día un ágape en restaurante con asistencia de los familiares y amigos además de los padrinos. Algunos lo hacen en casa, como en Artajona y en Obanos. El menú suele ser el propio de fiestas, a base de entremeses, pescado y carne, tarta, café, copa y puro (San Martín de Unx).


 
  1. José Miguel de BARANDIARAN. "Materiales para el estudio del pueblo vasco: En Liginaga (Laguinge)" in Ikuska. № 10-13 (1948) p. 81.
  2. José Miguel de BARANDIARAN. "Bosquejo etnográfico de Sara (VI)" in AEF, XXIII (1969-1970) p. 103.