Canto del gallo. Oilarra kukurruka

El canto del gallo, oilarraren kukurrukua, por la noche o a deshora también es tomado por presagio de muerte o al menos como señal de mal agüero. Para deshacer este mal presagio en algunas localidades sacrificaban el animal o lo vendían; también los había que arrojaban un puñado de sal al fuego, del mismo modo que al oír el aullido del perro. En algunas poblaciones se han constatado creencias similares relacionadas con las gallinas.

Un informante de Bidegoian (G) recuerda que en su juventud, en la primera mitad de este siglo, si un gallo emitía su canto a medianoche se creía que anunciaba la muerte de un miembro de la casa o de una casa vecina. También en Abadiano, Kortezubi, Soscaño-Carranza (B), Ezkio (G), Mélida, Otxagabia (N) se considera presagio de muerte que un gallo cante a deshora durante la noche.

En Berriz (B) se temía que cantase durante el tiempo que media entre el ángelus y las doce de la noche[1]. En Lagrán (A) se tomaba por señal de que alguien moriría pronto si lo hacía después de la puesta del sol hasta medianoche[2] . En Bedia[3] (B) y Huici[4] (N) se decía que era presagio de muerte segura que cantase antes de esta hora. En Meñaka (B) se hallaba muy extendida la creencia de que si un gallo cantaba al anochecer o a horas avanzadas de la tarde pronto iba a morir alguno del barrio, o que ocurriría algún suceso de importancia, próspero o adverso[5].

En Lemoiz (B) dicen que algo malo va a suceder si le oyen cantar a deshora. Los informantes de Telleriarte-Legazpia (G) cuentan el caso de un conocido que murió la misma fecha en que el gallo cantó por el mediodía; « Ordu txarretan kantau» suelen decir, esto es, que canta en mala hora.

En Amezketa (G) que el gallo cante a deshora es anuncio de muerte y en otras ocasiones tan sólo señal de mal agüero. También se ha considerado presagio de muerte el canto a deshora en Salcedo, Galarreta (A), Ziortza (B), Zegama (G), Murchante (N) y Iholdi (BN).

Se han constatado igualmente creencias relacionadas con el canto del gallo similares a las descritas en los párrafos anteriores en Amorebieta Etxano (B), Ezkio, Getaria (G) y Donoztiri (BN).

En los caseríos de Bermeo (B) suponían que si cantaba a medianoche o fuera de sus horas habituales, iba a sobrevenir la muerte de alguno de la vecindad. Ante esta señal de mal agüero aprovechaban la primera ocasión para sacrificar y consumir el animal. En Zerain (G) y en Busturia (B) consideraban igualmente que ante esta situación lo mejor era matarlo.

En Andoain (G) decían que cuando el gallo cantaba a deshora era señal de que había muerto alguno, por lo cual procuraban venderlo cuanto antes[6].

En Ziga (Baztan-N) se consideraba de mal agüero el canto del gallo a deshora y para destruir su eficacia arrojaban un puñado de sal al fuego del hogar. Este canto no sólo era indicio de muerte sino también de cualquier otra calamidad[7].

En Oiartzun (G) si entonaba su canto a deshora se tomaba por un mal augurio, aide gaixtuan siñalia, señal de la presencia de algún mal espíritu. Para que no volviese a cantar se echaba sal al fuego y así o no cantaba más o si lo hacía, con voz muy apagada o ronca[8].

En Bera (N) al oír el canto del gallo a destiempo había que echar tres puñados de sal al fuego porque si no acaecerían desgracias[9].

Que el gallo entone su canto fuera de las horas habituales es tomado en general como un mal augurio, pero en algunas localidades no implica necesariamente que vaya a ocurrir una muerte (Aria, Lezaun-N). Ya se han citado algunos casos al respecto en los párrafos anteriores. En Elgoibar (G), por ejemplo, creían que algo malo iba a ocurrir. En Mendiola (A) se consideraba de mal agüero que cantase antes de media noche y en Plentzia (B) que lo hiciese a deshora.

En Zerain (G) se decía que si la gallina cantaba como el gallo durante el día, la muerte estaba cerca. Un informante cuenta: «Gure aita il zanian, oilloa etxe ondoko langa gaiñen, gure kuartoko leioa begira, kurrukuka egon zan» (El día que murió mi padre, una gallina subida sobre una traviesa frente a la ventana de casa, estuvo cantando como el gallo).

En Amezketa (G), Donibane-Garazi (BN) y en Zuberoa se creía que si una gallina cacareaba como un gallo era que pronto moriría alguien. En Donibane-Garazi y Zuberoa la sacrificaban inmediatamente[10].


 
  1. AEF, III (1923) p. 45.
  2. Gerardo LOPEZ DE GUEREÑU. «Muerte, entierro y funerales en algunos lugares de Alava» in BISS, XXII (1978) p. 192.
  3. AEF, III (1923) p. 14.
  4. APD. Cuad. n.° 1, ficha 103.
  5. AEF, III (1923) p. 31.
  6. AEF, III (1923) p. 98.
  7. AEF, III (1923) p. 129.
  8. AEF, III (1923) p. 88.
  9. Julio CARO BAROJA. La vida rural en Vera de Bidasoa (Navarra). Madrid, 1944, p. 168.
  10. Resurrección M.ª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid, 1935, p. 217.