Denominaciones

El toque de campanas que se ejecuta cuando fallece una persona del vecindario suele recibir la designación común de toque a muerto, aunque los vecinos utilicen la expresión «están tocando a muerto» (Amézaga de Zuya, Artziniega, Berganzo, Bernedo, Laguardia, Lagrán, Llodio, Mendiola, Moreda, Narvaja, Pipaón, Ribera Alta, Salvatierra, San Román de San Millán, Valdegovía-A; Carranza, Muskiz-B; Allo, Aoiz, Eugi, Garde, Izal, Lezaun, Monreal, San Martín de Unx, Viana-N).

En Mendiola y San Román de San Millán (A) además de toque a muerto se denomina toque de difuntos. Este nombre también se empleaba en Ribera Alta (A) y Amorebieta (B).

En Aoiz (N) ocurre otro tanto, además de la denominación más común se ha empleado también toque de agonía, aunque su nombre parezca indicar el tañido previo a la muerte ya tratado en un capítulo anterior. En Obanos y Sangüesa (N) igualmente toque de agonía y en Artajona y Valle de Elorz[1] (N) toque a agonía.

En San Martín de Unx (N), hasta hace pocos años, cuando las campanas tañían en el momento del óbito se decía que tocaba «a agonía». Después se «tocaba a muerto» en los dos avisos inmediatos a la muerte, es decir, por la noche y la mañana o viceversa.

Toque de campana anunciando la muerte. Beasain (G). Fuente: José Zufiaurre, Grupos Etniker Euskalerria.

En Lezaun (N), donde se emplea la expresión tocar a muerto, se dice que este toque consta de dos partes, la primera se llama a agonía y es común; la segunda a muerto y es la que diferencia el sexo y la edad del fallecido.

En euskera ocurre otro tanto respecto a estas denominaciones. Este son recibe la denominación de hil-kanpaiak (Bermeo, Lemoiz, Orozko, Zeanuri, Zeberio-B, Amezketa, Arrasate, Berastegi, Bidegoian, Elgoibar, Ezkio, Getaria-G), hilezkilak (Hondarribia-G, Aria, Ezkurra[2], Lekunberri, Zugarramurdi[3]-N, Baigorri-BN, Azkaine, Biriatu[4], Sara-L), hil-tokadak (Gorozika-B) y agonia-kanpaiak/aboliña-kanpaiak (Abadiano-B, Berastegi, Getaria-G). En Iparralde es común la voz hil-zeinuak (Arberatze-Zilhekoa, Armendaritze, Donoztiri[5], Izpura, Lekunberri, Oragarre-BN, Ezpeize-Ündüreiñe, Santa-Grazi, Urdiñarbe-Z).

Según Azkue, en Lekeitio (B), para anunciar la muerte de alguien que había fallecido en pueblo extraño, solían hacer sonar una tras otra las dos campanas más grandes; este campaneo se conocía con el nombre de illarra.

Como ha quedado constatado, en ocasiones se observa confusión entre los toques de agonía y muerte, al menos en las denominaciones, quizá debido a que en algunas localidades la función del toque de agonía se ha desplazado en el tiempo pasando a servir como anuncio de la muerte. Al menos eso es lo que parece al analizar la estructura de algunos de estos toques.

Además de en las poblaciones citadas con anterioridad se ha constatado esta confusión en alguna otra: En Andoain (G) las campanadas que se tocaban una vez ocurrida la muerte eran denominadas agonia y otras veces il-kanpana. Se tañían treinta y tres campanadas haciendo una breve pausa de tres en tres[6].

Las denominaciones anteriores se restringen en muchas localidades al toque empleado para personas adultas, conociéndose otra específica para el propio de los niños. Como en este caso ha sido costumbre repicar las campanas de modo similar a cuando se toca a gloria, el tañido se ha conocido como toque a gloria (Amézaga de Zuya, Berganzo, Bernedo, Laguardia, Llodio, San Román de San Millán-A, Garde, Murchante-N).

En Gamboa (A), cuando se oía este son se decía que estaban tocando a mortachuelo. En Moreda (A) se denominaba toque de mortachuelo, y una vez enterrado el niño se realizaba el toque de gloria. En Viana (N) los tañidos que se hacían sonar por los niños menores de quince años recibían igualmente el nombre de toque de mortichuelo. También se conocían así en Sangüesa (N).

En Artajona (N) se llama toque de paroulitos. También en Aoiz (N) se decía al oír este son que tocaba a parvulico. En Monreal (N) se conocía como a cuco-nana por el sonido que hacían las campanas. En Izurdiaga (N) consistía en un repiqueteo que se denomina angelicos al cielo.

En euskera se conoce como aingeru-ezkila (Hondarribia-G, Lekunberri-N), aingeru-kanpaiak (Zeanuri-B, Elosua, Ezkio, Gatzaga-G), aingeru-txintxiña/aingeru-txintxirria (Abaltzisketa, Aranaz[7], Urkizu-Tolosa-G) y kanpa bueltakoak en Zeberio-B ya que se volteaban las campanas. En Zerain (G) se tañían aingeru-kanpaiak para los niños que aún no hubiesen hecho la primera comunión.


 
  1. Javier LARRAYOZ. "Encuesta etnográfica del Valle de Elorz" in CEEN, XVI (1974) p. 83.
  2. José Miguel de BARANDIARAN. «Contribución al estudio etnográfico del pueblo de Ezkurra. Notas iniciales» in AEF, XXXV (1988-1989) p. 60.
  3. José Miguel de BARANDIARAN. "De la población de Zugarramurdi y de sus tradiciones" in OO.CC. Tomo XXI. Bilbao, 1983, p. 330.
  4. Luis Pedro PEÑA SANTIAGO. «Notas etnográficas de Biriatou (Laburdi). Costumbres religiosas» in Munibe, XXIII (1971) pp. 593-594.
  5. José Miguel de BARANDIARAN. «Rasgos de la vida popular de Dohozti» in El mundo en la mente popular vasca. Tomo IV. San Sebastián, 1966, p. 66.
  6. AEF, III (1923) p. 97.
  7. Juan GARMENDIA LARRAÑAGA. Léxico etnográfico vasco. Euskal lexiko etnografikoa. Donostia, 1987, p. 32.