El agua bendita, ur bedeinkatua

En la tradición cristiana el agua bendita ha sido tenida como elemento de protección tanto de la casa como de sus moradores. La misma bendición de la casa, que coincide con su inauguración, la hace el sacerdote recitando las oraciones del Ritual y asperjando con agua bendita todas sus estancias.

Aparte de este acto inicial en las casas se guarda a lo largo del año una pequeña botella con agua bendita. Durante la función de la vigilia pascual, el Sábado Santo se bendecía el agua en la pila bautismal de la parroquia. Esta agua estaba destinaba para realizar los bautismos que tendrían lugar a lo largo del año. Los feligreses recogían los días de Pascua esta agua para llevarla a sus casas. La práctica de llevar el agua bendecida el Sábado Santo a las casas, ha sido general en toda el área de Vasconia. Así se constata en nuestras encuestas de Abezia, Amezaga de Zuia (A); Ajuria, AmorebietaEtxano, Andraka, Durango, Ereño, GautegizArteaga, Gorozika, Nabarniz, Orozko, Zeanuri (B); Telleriarte, Zerain (G); Allo, Murchante y Sangüesa (N).

Con esta agua se llenaban las aguabenditeras colocadas en los dormitorios junto a las cabeceras de las camas para santiguarse al acostarse por la noche y al levantarse por la mañana[1].

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En Amorebieta-Etxano (B) señalan que algunos caseríos tenían por costumbre traer agua bendita de la iglesia todos los domingos y con ella asperjar los alrededores de la casa y las cuadras.

En Ereño (B) anotaban que con el agua del día de la Pascua y el laurel bendecido el Domingo de Ramos se hacía el signo de la cruz asperjando desde las ventanas hacia fuera de la casa; concluida la aspersión se cerraban las ventanas.

En Telleriarte (G) se echaba agua bendita por la parte de fuera de la entrada de la casa, etxeko atarian, mientras se rezaba el credo.

En Beasain (G) al mismo tiempo que los niños repartían por los caseríos, pequeños trozos de yesca bendecidos el Sábado Santo solían llevar también una botella con el “agua bendita nueva”, que se bendecía ese día en la iglesia, entregando un poco de ella en cada caserío.

En Zerain (G) se bendecía la casa y el ganado con el agua recogida en la iglesia el día de Pascua. La fórmula empleada en un caserío a mediados del siglo XX era:

Urte berriko Ebangelioa
San Juan eguneko bendeinkazioa
Erramu eguneko Pasioa
gure artean izan dedilla
(Que el evangelio del Año nuevo, / la bendición del día de San Juan, / la pasión del día de Ramos, / permanezcan entre nosotros).

También en Allo (N) una antigua forma de proteger las casas era rociando sus habitaciones y cuadras con el agua bendecida en Sábado Santo.

En Murchante (N) con esta agua bendecida se asperjaban las camas, los armarios y las dependencias, habitación por habitación, diciendo: “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. Esta costumbre perduró hasta mediados del siglo XX.


 
  1. Véase también el apartado “Aguabenditera, urbedeinkatu-ontzia” en el capítulo de esta obra dedicado al equipo mobiliar del dormitorio.