El baile en romerías y fiestas patronales

De Atlas Etnográfico de Vasconia
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Romería es tanto la peregrinación que por devoción se hace a un santuario o a una ermita como la fiesta popular que se celebra en sus proximidades con motivo de la festividad religiosa del lugar.

Toda la geografía de Vasconia se encuentra salpicada de ermitas y santuarios por lo que ha estado muy extendida la costumbre de las romerías. Unas han sido de dimensión más reducida y limitada al entorno más próximo mientras que otras han gozado de gran predicamento en amplias áreas que incluso desbordan la demarcación provincial.

A estos lugares, el día señalado, desde por la mañana, acudía y acude numerosísima gente para participar en la jornada festiva: actos religiosos, exhibiciones de deporte rural, música popular, comida y baile hasta el anochecer. Este baile era, sobre todo en tiempos pasados, lugar de encuentro de los jóvenes y de posible iniciación de relaciones, de ahí que a algunas ermitas y santuarios y por ende a sus santos patrones se les atribuyan virtudes e intervenciones extraordinarias para encontrar pareja.

Tan sólo a modo de ejemplo se citan algunas romerías concurridas de las distintas regiones: Nuestra Sra. de Oro en Alava, San Antonio de Urkiola en Bizkaia, Andra Mari de Itziar en Gipuzkoa, Orreaga/Roncesvalles en Navarra, La Madelaine en Zuberoa.

También en las fiestas patronales se organizan romerías, verbenas y espectáculos musicales, y una de las diversiones que ofrece mayor interés es el baile ya que fomenta las relaciones entre jóvenes de la propia localidad y de los pueblos limítrofes. A menudo la organización del baile y de los festejos ha sido de cuenta de los propios jóvenes bien directamente o formando parte de la comisión de fiestas del municipio. Para estos días siempre se contratan grupos musicales y conjuntos animadores del baile de mayor empaque que los de los domingos u otras festividades menos significativas.

Ha sido costumbre extendida que en las fiestas patronales uno o varios chistularis de la propia localidad recorran las casas del vecindario a la hora de comer interpretando piezas, dándoseles a cambio una gratificación.

En Apodaca (A) por fiestas de San Martín se hacía baile por la tarde en la era de Marigorta y después de cenar, en algún portegado, cobertizo o tejavana. Cuando se trasladaron las fiestas al mes de julio, San Martín Chiqui, el baile empezó a celebrarse en la fuente del barrio de Becolanda y después en la plaza de Micolanda. También había baile en las fiestas de Santa Agueda y en Carnavales.

En Lekunberri (N) el baile de las fiestas patronales de San Martín, 11 de noviembre, si la climatología era favorable se hacía en la plaza del pueblo y de lo contrario por turnos, txandaka, en las grandes entradas de las casas. En Aoiz (N) en las fiestas del pueblo el baile se celebraba junto a la iglesia; en Landa (A) el día de la fiesta de San Bartolomé convocaban a los asistentes a un baile en la plaza, junto a la iglesia y en Treviño (A) solamente el baile de las fiestas patronales de san Juan tenía lugar en la plaza Mayor.

Pasacalles. Sangüesa (N), c. 1960. Fuente: Juan Cruz Labeaga, Grupos Etniker Euskalerria.

En Artajona (N) a mediados de siglo, durante las fiestas se habilitaban locales que servían de salas de baile. Recibían el nombre de la cuadrilla que los organizaba, siendo conocidos la Flor, la Estrella, la Chispa y la Boda. En todos ellos se contrataba una orquesta que tocaba en su local respectivo y un rato también por las calles.

En Sanguesa (N) en las fiestas patronales se organizaban bailes tanto públicos como privados y en Lezaun (N), después de cenar, había baile nocturno que se conocía con el nombre de "el violín".

En Uharte-Hiri (BN) en las fiestas patronales de San Pedro (Jandonipetri) los jóvenes organizaban algunos festejos con musica y baile, y al día siguiente de la festividad del santo hacían una cuestación por las casas para recoger dinero con el que pagar los honorarios de los músicos[1]. En Amézaga de Zuya (A) eran también los jóvenes quienes se encargaban de preparar el kiosko de los músicos para el baile de las fiestas patronales de cada pueblo.

En Liginaga (Z) antaño sólo se bailaba con motivo de las fiestas patronales o fiesta de la iglesia, elizabesta, el día 25 de enero[2]. En Hazparne (L) los jóvenes salían poco y se reunían solamente a la salida de misa o alguna vez en la localidad donde celebraban la fiesta local. En estas fiestas casi no había baile y tenía lugar al mediodía. Sólo los hombres durante el día bailaban unas danzas vascas típicas suletinas denominadas mutxikoak.

Ocurre también hoy día (décadas de los ochenta y noventa) que tal y como se ha recogido en las localidades encuestadas el baile organizado con motivo de las fiestas patronales sigue siendo un componente esencial de las mismas. Es común ejecutar bailes sueltos y agarrados durante el día y celebrar verbenas por la noche. A continuación se señalan algunos ejemplos constatados en diversos pueblos, cuyos datos son representativos de núcleos de similar población, y tienen por tanto una aplicación generalizada.

En Elosua (G) en las fiestas patronales actúan los dulzaineros del barrio bergarés de Los Mártires, el saxofón y los txistularis venidos del propio núcleo de Bergara, por la tarde interviene una trikitrixa y por la noche una orquestina. En Zerain (G) para las fiestas se contratan orquestinas de gran fama intercalando su ejecución, mañana y tarde, con la banda de txistularis de la vecina localidad de Segura y en Telleriarte (G) la banda toca en las fiestas del pueblo y acompaña la tamborrada de los grandes y de los pequeños. También suelen actuar charangas y conjuntos musicales foráneos.

En Urduliz (B) la juventud acude a las verbenas que tienen lugar por la noche, al aire libre, en las fiestas patronales de los pueblos próximos y en los no tan cercanos. Comienzan sobre las once de la noche y acaban alrededor de las tres de la mañana aunque también haya días especiales de trasnoche, gaupasak, en los que la verbena dura hasta las seis de la madrugada siguiente. En estos casos, para animar el festejo, actúa más de un grupo musical.

Los informantes de esta localidad vizcaina agregan que la música y los bailes dependen del grupo que esté tocando. Si se trata de una verbena típica lo que más se practica es el baile suelto, aunque también se pueden oír algunos valses o pasodobles. Se conocen otras verbenas, denominadas conciertos, donde se escucha y se baila durante toda la noche una misma clase de música, sea ésta rock, reggae, heavy... Estas últimas actuaciones pueden celebrarse al aire libre o en grandes espacios cerrados, como frontones o pabellones.

En Moreda (A) hay baile en las verbenas nocturnas de las fiestas patronales. Los conjuntos tocan música verbenera actual alternando con ritmos más clásicos. La banda de música local durante el día interpreta pasacalles que los jóvenes bailan agarrados de la mano, saltando y dando brincos.

En Mendiola (A) la juventud organiza verbenas en las que participan vecinos de toda edad y condición. Los jóvenes bailan a su libre albedrío al son de música pop o rock siendo observados por los mayores, que toman parte cuando suenan pasodobles, valses y tangos. En Berganzo (A) también complacen a las personas de edad tocando bailables al gusto de ellos.

En Salvatierra (A) el baile dominical desapareció en los años sesenta, habiendo quedado reducido a nueve días al año que corresponden a las ferias y fiestas principales. En Bidegoian (G) y en Artajona (N) a partir de los sesenta el baile al aire libre se ha reservado para las fiestas patronales.


 
  1. José Miguel de BARANDIARAN. “Matériaux pour une étude du peuble Basque: A Uhart-Mixe” in Ikuska. Nº 8-9 (1948) p. 8.
  2. José Miguel de BARANDIARAN. “Materiales para un estudio del pueblo vasco: En Liginaga (Laguinge)” in Ikuska. Nº 8-9 (1948) p. 82.