El cumpleaños. (Santu) eguna

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Por lo que se ha constatado en las encuestas, la costumbre de celebrar el aniversario ha sido desigual. Los datos que se detallan a continuación aparacen ordenados en función de la importancia creciente que esta conmemoración ha tenido en las diversas localidades. Pero se debe tener en cuenta que la exposición es diacrónica por lo que independientemente de que haya tenido mayor o menor relevancia en cada población, los datos expuestos en primer lugar corresponden a los recuerdos más antiguos de los informantes, lo que no obsta para que hoy en día se celebre con toda normalidad.

En muchas localidades antaño esta fecha no se festejaba y en algunos casos ni siquiera se recordaba (Gamboa, Ribera Alta, Treviño-A; Gorozika-B; Arrasate, Beasain, Elgoibar, Ezkio-G; Izurdiaga-N; Donoztiri, Iholdi, Donaixtilbarre-BN). En Hondarribia (G) tampoco había costumbre entre arrantzales y baserritarras de recordar el cumpleaños.

En Carranza (B), algunos encuestados de más edad dicen que de niños no festejaban su cumpleaños. Aunque parece que esto fue común, otras personas recuerdan haberlos celebrado. Básicamente dependía de la situación económica y de las tradiciones de cada familia.

En los tiempos en que no era habitual conmemorar este acontecimiento familiar, entre otras razones por la precariedad económica en que se vivía, las familias con un estatus social más elevado ya acostumbraban agasajar a sus hijos.

Primer cumpleaños. Moreda (A), 1992. Fuente:

En Ezkurra (N), donde el aniversario pasaba desapercibido, sólo lo festejaban el médico, el secretario del pueblo y otras personas que no vivían de trabajos esforzados[1].

En las localidades de Moreda (A), Lezaun y Monreal (N) las celebraciones sólo tenían lugar cuando se trataba de familias adineradas. En Moreda se preparaba una merienda a base de chocolate y galletas y se invitaban a algún amigo. En Lezaun en estos casos se comía pollo o se hacía una chocolatada y en Monreal una merienda con chocolate y pastas y se invitaba a primos y vecinos.

En Sangüesa (N) aunque normalmente no se hacía nada especial, si la familia tenía dinero se organizaba una chocolatada con amigos y primos, y a los niños más creciditos se les daba una comida mejor incluyendo arroz con leche.

En Amézaga de Zuya (A) las celebraciones comenzaban cuando los niños cumplían siete u ocho años; en algunas familias, en estos casos tenía lugar una pequeña fiesta con los familiares de la casa, algún amigo y vecino. De cualquier manera no era muy frecuente.

En algunas localidades aunque no había ninguna celebración sí se recordaba el día que era (Apodaca, Bernedo, Gamboa, Ribera Alta-A; Markina-B; Arrasate-G). En Apodaca (A) se le daba un buen tirón de orejas al que cumplía los años y éste a su vez besaba a sus padres y abuelos y se iba a la escuela donde recibía la felicitación de sus amigos con otro tirón de orejas por cada año que cumpliera. En Bernedo (A) se tenía en cuenta el día del aniversario, pero sin gran relieve, todo quedaba en el ámbito de la casa felicitando al niño con un tirón de orejas. En Arrasate (G) se recordaba la fecha y le felicitaban familiares y amigos. En el Valle de Elorz (N) se celebraba el aniversario del nacimiento mediante la felicitación de los familiares y algunos amigos, mas por lo general no se hacían regalos con este motivo[2]. Igualmente ocurría en Ribera Alta y Gamboa. En Lezaun (N) aunque no se celebraba el cumpleaños era costumbre que los amigos le felicitaran dedicándole algunos versos.

En Zeanuri (B) durante la primera mitad del siglo el cumpleaños era recordado pero pasaba sin gloria alguna en la mayoría de las familias. No se celebraba ninguna comida especial y tampoco se hacían regalos. A este respecto los informantes enfatizan que no había dinero para estos festejos. Entre los chicos de la escuela se acostumbraba tirar de las orejas al que cumplía años. Este debía someterse de buen grado o por la fuerza a esta práctica que le dejaba las orejas coloradas. A los niños pequeños los mayores de la casa les daban tantos tironcitos como años cumpliesen, contándolos en voz alta: bat, bi, iru...

En Urduliz (B) sólo se celebraba el cumpleaños si coincidía con alguna fiesta patronal o día festivo. En este caso el niño recibía la felicitación de los familiares e incluso en ocasiones se hacía una pequeña celebración, pero eran situaciones excepcionales.

Además de recordar la fecha del cumpleaños, en unas cuantas localidades se comenzó a festejar añadiendo al menú diario algún alimento del agrado del homenajeado.

En Arraioz (N) se recordaba en todas las familias el cumpleaños de cualquiera de sus miembros sin nota especial digna de mención; ese día obsequiaban al homenajeado con un huevo frito[3].

En Orozko (B), aunque había casos en que el aniversario pasaba desapercibido, algunos informantes señalan que sus madres tenían un recuerdo especial para festejarlo, podía ser algo tan sencillo como prepararles unas patatas fritas.

En Zerain (G) no era corriente hacer ninguna celebración, pero el día de su cumpleaños a los niños se les obsequiaba con unos dulces.

En otras localidades se celebraba el aniversario del nacimiento pero moderadamente ya que los escasos recursos económicos no permitían otra cosa (Amézaga de Zuya, Artziniega, Mendiola, Pipaón, Salvatierra, Valdegovía-A; Abadiano, Amorebieta-Etxano, Bermeo, Busturia, Lemoiz, Markina, Muskiz-B; Arrasate, Berastegi, Bidegoian, Elosua, Getaria-G; Allo, Aoiz, Artajona, Garde, Goizueta, Izal, Lekunberri y Monreal-N). Esta celebración consistía en una comida algo mejor, en un postre especial o en una merienda a menudo con chocolate.

En Artziniega (A) se hacía una comida normal con la familia y como extra se servía un plato de arroz con leche en el postre.

En Abadiano (B) cuando el cumpleaños coincidía en domingo o festivo, era costumbre hacer un postre diferente como arroz con leche o tostadas.

En Zeanuri (B) desde mediados de siglo se comenzó a celebrar el cumpleaños en familia con algún postre casero de manzanas asadas o natillas.

En Urduliz (B) estas celebraciones comenzaron en los años cincuenta, preparando algo especial para la comida o el postre, pero con mucha moderación. Bezkari itten zan, beti zeozertxu espezial "inzentso egunetako , konejuren bat edo, gauza andi barik, ez oingolez.

Urtebetetzea. Urduliz (B), 1989. Fuente: Akaitze Kamiruaga, Grupos Etniker Euskalerria.

En Obanos (N) la celebración era parca, en los años 40-60 se hacía un pequeño extra en la comida e incluso en algunos casos se ponían velas en un pastel casero.

En las localidades navarras de Aoiz, Artajona, Garde, Goizueta, Izal, Lekunberri, Monreal, Obanos, Sangüesa, San Martín de Unx y Viana se celebraba sencillamente con un postre especial. En Artajona se festejaba en casa con pastas caseras, mistela, moscatel o vino rancio y a partir de 1960 con una chocolatada y pan para untar, pastas caseras variadas y moscatel; todo ello en compañía de la familia: abuelos, tíos, primos y amigos. En Garde se hacía con los amigos en casa y se tomaba chocolate con pan tostado y a partir de 1960 una comida especial incluyendo tarta con velas. En Goizueta en mayor o en menor medida siempre se celebraba en casa con bizcochos, galletas y gozopillak y en San Martín de Unx (N) en familia con pastas y vino.

En Allo (N) aunque de forma sencilla e íntima, las familias siempre han procurado celebrar el aniversario del nacimiento de cada uno de sus miembros. Lo hacían generalmente tomando un postre especial en la comida o en la cena que a menudo consistía en una fuente de natillas adornadas con bizcochos o galletas y montenevau. También se obsequiaba con pastas y una copa de moscatel a los parientes que venían a felicitarles.

En algunas localidades de Bizkaia y Gipuzkoa era común que si el cumpleaños caía en un día de labor se trasladara la celebración al domingo siguiente haciendo una comida o cena de excepción (AmorebietaEtxano, Lemoiz, Zeanuri-B; Bidegoian, Elosua, Telleriarte-G). En Amorebieta-Etxano (B) la celebración consistía en tomar café, en ocasiones acompañado de tarta. En el caso de Elosua (G) lo festejaban todos juntos el domingo tomando café o con algún postre como brazo gitano o bizcochos caseros. En Lemoiz (B) se hacía una comida especial a base de carne y de postre arroz con leche o naranjas. En Zeanuri (B) se tomaba una comida también especial; en esta localidad cuando coincidían varios cumpleaños en fechas próximas se celebraban agrupados en un día.

Como ya ha quedado reflejado en alguna de las informaciones anteriores con el transcurso del siglo fue introduciéndose la costumbre de festejar el aniversario con una merienda a menudo consistente en una chocolatada aunque no necesariamente. Menos frecuente ha sido la celebración también a base de chocolate pero en el almuerzo o desayuno.

En Mendiola (A) se tomaba una sencilla merienda familiar en la que participaban los padrinos y aquellos vecinos o familiares que tuvieran mayor contacto con los padres del niño, estando siempre presentes entre ellos los abuelos paternos y maternos.

En Orozko (B), ya a mediados de siglo algunos niños invitaban a sus compañeros a una chocolatada.

En Bermeo (B) lo celebraban con una chocolatada junto a sus amiguitos que le estiraban de la oreja tantas veces como años cumplieran.

En Carranza (B), en los casos en que se agasajaba al niño la forma tradicional consistía simplemente en tomar chocolate a la taza para almorzar. Se acompañaba con rebanadas de pan tostadas sobre la chapa de la cocina económica. También se tomaban galletas con vino dulce o jerez.

En Lemoiz (B) se desayunaba chocolate y por la tarde se volvía a tomar, esta vez con los amigos, que se encargaban de estirarle de la oreja.

Con el paso del tiempo la celebración del cumpleaños ha ido tomando mayor relevancia y los niños esperan este día con gran ilusión. Comenzó a generalizarse a partir de los años 60-70 y en la actualidad tiene lugar en todas las localidades encuestadas. También es común que se estire de una o de las dos orejas al que cumpla años de modo que el número de estirones sea igual al de años. Modernamente se ha impuesto la moda de poner tantas velas como años tenga sobre la tarta que se consume en el banquete familiar o en la merienda. Estas velas las debe apagar el homenajeado antes de empezar a servir la tarta.

Generalmente la celebración consiste en una merienda con los amigos de la escuela, primos, vecinos, etc. En esta merienda se ofrecen pequeños bocadillos, pinchos, frutos secos, golosinas, bebidas y para terminar chocolate con pastas, pasteles o una tarta con velas para que las apague el homenajeado.

Fiesta de cumpleaños. Obanos (N), 1984. Fuente: M.ª Amor Beguiristain, Grupos Etniker Euskalerria.

En Moreda (A) por la tarde después del colegio, acostumbran juntarse las madres con los niños de la misma edad en casa del que cumple años, donde les han preparado una buena merienda para todos. Las madres también participan en la celebración, que suele hacerse en las bajeras de las casas y quienes no disponen de este tipo de instalaciones en algún bar. En esta localidad cuando la celebración coincide en domingo o día festivo se hace una comida extraordinaria.

En Zeanuri (B) desde mediados de la década de los ochenta los cumpleaños se celebran colectivamente con una merienda que organizan los padres del niño en su casa o en algún establecimiento del pueblo. Se manda una invitación por escrito con la firma del que cumple anos a sus amigos para que acudan a la fiesta de nire urtebetzea (mi cumpleaños) o nire zorionak (mi felicitación). La merienda es llamada por los propios niños txokolatadea. Este tipo de celebración se mantiene hasta la edad de 12 ó 13 años, pasada la cual se invitan mutuamente sin la tutela de los padres. Con sus ahorrillos organizan, eurek euretara, una merienda que tiene lugar fuera de casa en algún local parroquial o txoko, consistente entre otras cosas en bocadillos y refrescos.

En Abadiano (B) estas conmemoraciones han tomado más relevancia en los últimos años y se hacen grandes meriendas a las que invitan a muchos amigos. Aunque estas celebraciones en un principio se hacían en casa, han llegado a alcanzar tales dimensiones que en algunos casos hace falta trasladarlas a bares o restaurantes.

En Elosua (G) esta costumbre es más tardía, comienza aproximadamente a partir de 1980, celebrándose en la escuela con los amigos con una merienda y regalos como cuentos o lápices.

En Zerain (G) los niños festejan la fecha del nacimiento con un regalo por parte de los padres y algún extraordinario. En varias casas reúnen a los niños del barrio a merendar. Los jóvenes no tienen celebración especial, aunque reciben la felicitación de padres, familiares y amigos. A medida que los niños van creciendo, el cumpleaños va perdiendo importancia y para las personas adultas termina siendo un día normal.

En Urduliz (B) hoy en día se está extendiendo la costumbre de mandar tarjetas de invitación a los niños que van a acudir a la fiesta de cumpleaños, donde se especifica la hora y el lugar de celebración.

En estos acontecimientos se cantan canciones como:

Feliz, feliz en tu día
amiguito que Dios te bendiga
que reine la paz en tu día
y que cumplas muchos más. (Garde-N)
Muchas felicidades, muchas felicidades
te deseamos hoy, te deseamos hoy
a nuestro amiguito, a nuestro amiguito
con el corazón, con el corazón
chis-pun. (Garde-N)
Que tengas felices días
y que goces por muchos años
y que rompas todos los escaños. (Lezaun N)
Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz
te deseamos todos, cumpleaños feliz. (Viana N)
Zorionak zuri,
zorionak beti,
zorionak ...
zorionak zuri.


 
  1. José Miguel de BARANDIARAN. "Estudio etnográfico de Ezkurra" in AEF, XXXV (1988-1989) p. 57.
  2. Javier LARRAYOZ. "Encuesta etnográfica del Valle de Elorz" in CEEN, VI (1974) p. 74.
  3. Vidal PEREZ DE VILLARREAL. "Arráyoz, un lugar del Baztán. Estudio etnográfico" in CEEN, XXII (1990) p. 299.