El duelo femenino. Jarlekua

Detrás de los bancos estaban las sepulturas o fuesas sobre las cuadrículas o secciones asignadas a cada casa en el pavimento de la iglesia. En euskera se les llama jarlekuak o sepulturak[1].

En la mayoría de las localidades encuestadas de Vasconia peninsular las mujeres familiares del difunto, las «mujeres de honra», se colocaban en la sepultura de la casa del finado. Las restantes mujeres que acudían «de caridad» ocupaban la sepultura correspondiente a su casa y las que no tenían se ponían en un lugar cualquiera del templo, generalmente delante de los hombres. Así se ha constatado en Mendiola, Otazu, Salcedo, Salvatierra, San Román de San Millán (A), Bermeo, Kortezubi, Murelaga, Plentzia (barrio Isuzkiza) (B), Ataun, Zerain (G), Otxagabia, Romanzado y Urraul Bajo (N).

En Amézaga de Zuya (A), para el duelo femenino se ponían tres sillas para las más allegadas al difunto y las demás mujeres del duelo permanecían detrás, de pie, en uno o varios bancos.

En Aramaio (A), detrás de los bancos estaban las sepulturas, illerrixak. Antiguamente, las mujeres se ponían de rodillas en el suelo. Hacia la primera década de este siglo se colocaron los primeros bancos detrás de las sepulturas. El día de las exequias la sepultura familiar era ocupada por la serora, todos los demás días por la señora de la casa, etxeko andrea. Detrás de las sepulturas, en la parte zaguera de la iglesia y a los lados se colocaban las chicas jóvenes y las restantes mujeres, antaño arrodilladas en el suelo y después en los bancos.

En Abadiano (B), las mujeres de la casa del difunto se ponían ante la sepultura y las demás familiares a su alrededor. En Lezama (B), la mujer de la casa, etxeko andrea, ocupaba también un lugar preminente entre las demás mujeres de la casa mortuoria, illaren etzekoak. En Busturia (B), en la primera fila de la sepultura las familiares más próximas al difunto, en medio la más directamente afectada. En la segunda fila se colocaban otras familiares del difunto.

En Getxo (B), en la iglesia de Santa María había sepulturas y las mujeres familiares del difunto ocupaban los reclinatorios en la correspondiente a su casa. En la iglesia de San Nicolás de Bari de esta misma localidad las casas no disponían de sepultura en la iglesia, por ello las mujeres de la familia del difunto preparaban una en la mitad de la iglesia, en el lado del Evangelio.

En Gorozika (B), las mujeres del duelo se colocaban en las sepulturas por este orden: la madre, las hijas, nueras, hermanas, cuñadas, sobrinas y primas.

En Lemoiz (B), las mujeres se colocaban en las sepulturas, jarlekuak, que estaban situadas detrás del hachero colectivo, arkade, en un lugar llamado altar, altare, y para acomodarse se servían de reclinatorios que llevaban de casa.

En Zeanuri (B), hasta 1970, el duelo femenino se colocaba en la sepultura de la casa, etzeko sepulturea. Las sepulturas estaban situadas detrás de los bancos. La presidencia la ocupaba la señora de la casa, viuda o madre del difunto o la hija casada a la casa. En su caso, la nuera de la casa, como nueva etzeko andrea, tenía preferencia sobre las hijas de la persona fallecida, solteras o casadas fuera. Le rodeaban otras familiares por orden de grado de parentesco, teniendo siempre preferencia las de casa, etzekoak. Todas ellas arrodilladas en reclinatorios. Las mujeres más ancianas se sentaban en un taburete bajo.

En Durango (B), en ambas parroquias, Santa María y Santa Ana, hasta los años sesenta, salvo la parte delantera de la nave donde había bancos, el resto estaba ocupado con sillas. El duelo femenino se situaba en la primera fila de sillas en el lugar que se denominaba «la manta», mantie. Lo componían tres mujeres. En el entierro del marido ocupaba el puesto central su mujer, si acudía al funeral. A los lados se ponían las hijas o hermanas y las restantes familiares pasaban a ocupar la segunda fila de sillas.

En Baigorri, en el barrio de Saint-Etienne (BN) las mujeres del duelo, la primera vecina entre ellas, se colocaban en la primera fila del lado derecho. En la parte izquierda las demásmujeres.

En Gamarte (BN), el duelo femenino se colocaba en el lado izquierdo cerca del féretro. En primer lugar la pariente más próxima al difunto: la esposa y las hermanas tenían prioridad sobre las hijas y éstas sobre las primas. Detrás de las mujeres del duelo, a corta distancia también del ataúd, se ponía la encargada de vigilar las luces de la sepultura, argizaina.

En Heleta (BN) las mujeres del duelo se colocaban delante, a ambos lados. La más afectada, dolumina, se ponía junto al pasillo central, a, continuación las demás componentes del duelo.

En Iholdi[2] (BN), durante la ceremonia religiosa el duelo femenino se situaba en la primera fila de sillas. Las demás mujeres, cada una en el lugar que le correspondía, ocupaban las sillas de la parte baja. En Izpura (BN) las mujeres de la familia se colocaban también en filas de sillas, cerca del féretro.

En Beskoitze (L), en la parte derecha respetando los bancos vacíos de los niños, junto al pasillo central, se situaba la mujer más próxima al difunto; después las restantes mujeres según el grado de parentesco. Si se ocupaba totalmente la primera fila de ese lado, el duelo femenino proseguía en la primera fila del lado izquierdo, detrás de los bancos vacíos de las niñas. A continuación, lo más cerca posible de las del duelo, el resto de las mujeres, incluida la primera vecina. A la derecha, en lugar destacado, delante incluso del duelo femenino se ponía la serora.

En Itsasu (L) las mujeres del duelo se colocaban delante, al lado izquierdo, detrás de los bancos de los niños. En la primera fila, se colocaban unas sillas altas para las familiares más próximas del difunto que constituían el duelo propiamente dicho, ahakuia, y el asiento del lado del pasillo era para la primera vecina, lehen auzoa. Las demás mujeres se situaban en sus respectivas sepulturas familiares, jarlekuak.

En Sara[3] (L), todas las mujeres se colocaban en la nave de la iglesia. El duelo femenino formado por la primera vecina, leenate, y las parientes del fallecido ocupaban la sepultura o jarleku de la casa del difunto. Similar tradición se ha constatado en Azkaine (L) donde las mujeres se colocaban en las sepulturas, jarlekuak, de su casa respectiva.

En Barkoxe (Z), el grupo de las mujeres del duelo se ubicaba delante, encabezándolo la primera vecina seguida de las familiares del difunto, según el orden de proximidad con él.

En Ezpeize-Ündüreiñe (Z), delante, en el centro se colocaban las mujeres del duelo, doluko familia, y la primera vecina. En el lado izquierdo se situaban las restantes mujeres sin una disposición concreta. Esta distribución se mantiene hoy día (mediados los años ochenta) prácticamente inalterada.

En Urdiñarbe (Z), las mujeres del duelo, otras parientes y las primeras vecinas, se colocaban en el lado izquierdo. Las restantes mujeres de la localidad se ponían en sus sillas habituales, elizalekhia. En la década de los ochenta la distribución de las asistentes a las exequias fúnebres es muy similar.


 
  1. Para las sepulturas o jarlekuak vide el capítulo Ofrendas y sufragios en la sepultura.
  2. Jean HARITSCHELHAR. “Coutumes funéraires a Iholdy (Basse­Navarre)” in Bulletin du Musée Basque. Nº 37 (1967) p. 113.
  3. José Miguel de BARANDIARAN. “Bosquejo etnográfico de Sara (VI)” in AEF, XXIII (1969-1970) p. 121.