Época idónea para la incubación

En la comarca de Gernika (B) se cree que si los huevos se ponen a empollar a los dos o tres días de iniciado el periodo de luna nueva, ilbarrian, la mayoría de los nacidos serán pollas, oillandak, y a lo sumo uno o dos machos, oillaskoak. Si se ponen a empollar a los dos o tres días de iniciado el periodo de menguante, ilberan, la mayoría serán machos, y como mucho una o dos pollas. Si el empolle se inicia el mismo día de luna nueva o llena, se corre el riesgo de que las chitas nazcan con las patas zambas o los ojos revirados, anka-okerrak, begi-okerrak.

En Carranza (B) como ya se indicó en el capítulo dedicado a la reproduccion de los animales domésticos, a las gallinas lluecas, cluecas, no se les ponían huevos gallaos, fecundados, en abril porque se creía que los de este mes estaban cuquiaos y de ellos no salían pollos. Con los huevos de mayo se obraba de igual modo; pero en este caso no porque de ellos no naciesen polluelos sino porque se creía que los que lo hacían eran tan débiles que acababan muriendo.

En la Montaña Alavesa dicen que para que salgan más pollas se deben echar los huevos en menguante; por el contrario, en creciente nacen más pollos, y los mejores son los nacidos en marzo ya que se desarrollan más pronto. Si durante la incubación truena, los pollitos mueren en el huevo[1].

En Apellániz (A) se colocaban los huevos para encubar en el mismo nido donde la gallina había estado agachada. Esta operación nunca se debía llevar a cabo en viernes y se santiguaban huevos y gallina al ponerlos en el nidal preparado a este efecto. Además para que saliesen más pollas que pollos se debían echar los huevos en menguante, ya que en creciente sería superior el número de pollos[2].

En Sara (L) se colocaban los huevos en el nido al que se había retirado la gallina clueca, oilo koloka, pero no debía hacerse esto en viernes, que era tenido por día aciago.

En Zeanuri (B) los huevos que se ponían bajo la gallina en aguas vivas, ur bizietan, solían ser abundantes en pollos[3].

En Allo (N) era costumbre y creencia que si el día de la Ascensión se colocaba en el nidal una gallina con huevos, sin estar ésta culeca, a su tiempo nacían pollos[4].

En Moreda (A), como ya se citó en el capítulo dedicado a la reproducción, se ha constatado una creencia similar consistente en que si las gallinas no se quedan culecas, se echan el día de la Ascensión y para el Corpus Christi vienen los pollos. Dicen que es una gracia que concede la Virgen.

En Bujanda (A) igualmente si se ponía una gallina con huevos el día de la Ascensión, aunque no estuviese clueca sacaba chitos; fuera de ese día nadie esperaba igual resultado[5].

En Bera (N) cuando en una casa querían criar pollitos, txituak, y no tenían gallina clueca, si alguna vecina la prestaba, en la casa le daban por el servicio dos de los que nacieran en la nueva pollada.


 
  1. Gerardo LÓPEZ DE GUEREÑU. «Folklore de la montaña alavesa» in AEF, XX (1963-1964) p. 31.
  2. Los datos referentes a esta localidad han sido tomados de Gerardo LÓPEZ DE GUEREÑU. «Apellániz. Pasado y presente de un pueblo alavés» in Ohitura, 0 (1981) pp. 100, 102, 113 y 117.
  3. Resurrección M.ª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid, 1935, p. 267.
  4. Ricardo ROS. «Apuntes etnográficos y folklóricos de Allo» in CEEN, VIII (1976) p. 476.
  5. En esta localidad de Bujanda ni en el gallinero ni en sus proximidades debía quemarse madera de saúco, porque se morían las gallinas. Vide José ÍÑIGO IRIGOYEN. Folklore alavés. Vitoria, 1949, p. 63.