Procedimientos y objetos con los que se fricciona

Las friegas se han dado generalmente con las manos. Así se ha constatado en Agurain, Mendiola, Pipaón, Valdegovía (A); Bedarona, Gorozika, Muskiz, Nabarniz (B); Beasain, Berastegi, Oñati (G); Aoiz, Arraioz, Tiebas y Viana (N). En Allo (N) las friegas se dan manualmente porque, según dicen, “lo mejor es el calor de la mano”.

En Zeanuri (B), recogió Azkue a comienzos del s. XX, que quien no podía dormir solía tener endurecido un costado o el otro y esa dureza se quitaba con fricciones[1].

En Murchante (N) se aplicaban con las manos impregnadas en alcohol para que corrieran más fácilmente, muchas veces calentaban el alcohol al baño María para que al dar las friegas no estuviera frío. En Amézaga de Zuya (A) se moja la mano con el líquido que se emplee y luego se acaricia con ella el pecho, la espalda o la zona dolorida para a continuación colocar una prenda de lana encima. En Moreda y Ribera Alta (A) se ha constatado la misma costumbre; en Moreda y Pipaón (A) señalan que a veces las friegas se dan em pleando trozos de guata o algodón; en Valdegovía (A), Bedarona, Gorozika (B) y Viana (N) utilizan paños calientes o trapos. En Berastegi (G) se han usado guantes de artilla, lana; en Bermeo (B) un calcetín grueso de lana. En Arrasate (G) se va pasando por el cuerpo una toalla mojada en agua fría.

En Bedarona (B) contra los catarros se han utilizado piedras pequeñas planas traídas de las playas de Ogella y Lapatza, que se calentaban en el fuego, se impregnaban en alcohol para después frotar con ellas el cuerpo haciendo presión con la piedra.


 
  1. Resurrección M.ª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo IV. Madrid: 1947, p. 251.