Remedios creenciales

De Atlas Etnográfico de Vasconia
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Los remedios creenciales más arraigados para la curación de la sarna han estado asociados a la festividad de San Juan, en el solsticio de verano; tanto a la fogata que se enciende la víspera como al rocío mañanero del propio día a los que se atribuyen virtudes purificadoras. También ha estado muy extendida la creencia de que las plantas y yerbas medicinales recogidas en ese día y utilizadas luego para hacer infusiones y emplastos, tenían especiales propiedades curativas.

Purificación en la hoguera de San Juan

En Baztan y Larraun (N), según registró Azkue, la víspera de San Juan se hacía una gran fogata, arrojando a ella las yerbas bendecidas el año anterior. Luego saltaban por encima de la fogata por tres veces, ancianas, ancianos, muchachas y mozos. En la primera vuelta, en la segunda y en la tercera decían:

“Biba San Juan Batista
Biba Doni Belaio ta San Pedro
Sarna fuera.”
(Viva San Juan Batista (sic) / Viva San Pelayo y San Pedro / Sarna fuera.)

En la tercera vuelta, algunos cantaban maliciosamente:

“Sarna Gipuzkoara,
ogi ta ardoa Naparroara.”
(Sarna a Gipuzkoa, / pan y vino a Navarra)[1].

En Arraioz (N), hacia los años treinta, las mujeres mayores de la localidad practicaban un ritual consistente en hacer círculos imaginarios de derecha a izquierda con la pierna derecha en el aire y sobre las brasas de la hoguera mientras recitaban:

“San Juan Bautista
ona barnera,
gaixto kanpora
ta sarna fuera.”
(San Juan Bautista / lo bueno dentro, / lo malo fuera / y la sarna fuera.)

En nuestra encuesta de Goizueta (N) se ha constatado una costumbre similar.

Azkue recogió en su día esta misma costumbre en Yuslapeña y Luzaide[2] (N) y Julio Caro Baroja en Oiz (N)[3]. También se constató en Usurbil[4] (G).

San Juan sua, hoguera de San Juan. Leioa (B), 1993. Fuente: Archivo Fotográfico Labayru Fundazioa: José Ignacio García Muñoz.

En Eugi (N), la víspera de San Juan, se hacía un ramo en forma de cruz con plantas de helechos, espino albar y rosas (iratzea, elorria, arrosa) que se bendecía haciéndole la señal de la cruz. El ramo se colocaba erguido y bien asentado junto a las brasas del fuego de San Juan hasta que se deshiciera. Luego se recogía esta ceniza para aplicarla sobre la piel donde se tuviera sarna y ésta quedaba sana.

En Lekunberri (N) se quemaban en la hoguera los ramos bendecidos el año anterior en el atrio del templo el día de San Juan: se componían de elorri zuria, espino blanco; intsusa, saúco; manzano, nogal, rosal y avellano y otras yerbas entre las que no faltaba la llamada reina de los prados (Filipendula ulmaria). Al tiempo que saltaban sobre las hogueras purificadoras, junto a vivas al santo, gritaban:

Sarna fuera.
Biba San Juan bezpera!
San Juan bezpera,
sarna fuera!
(Sarna fuera. / ¡Viva la víspera de San Juan! / La víspera de San Juan, / ¡Sarna fuera!)

En Elizondo (N) la costumbre constatada es similar. La gente al saltar sobre las hogueras decía:

San Juan, San Juan
sarna kanpora
ona barnera.
(San Juan, San Juan / sarna fuera / lo bueno dentro.)

En el Valle de Erro (N) mientras se saltaban las hogueras se gritaba: “Sarna fuera, kukusa leiopera” (sarna fuera, la pulga debajo de la ventana) tratando de esta forma de librarse de sarna, pulgas y chinches que estaban muy extendidos.

En Iroz (N) hacían la hoguera con un fajo especial; al saltar sobre ella recitaban versos en euskera y decían que a quien esa noche se echara en un campo de avena se le quitaba la sarna[5].

En Lezaun (N) se hacían sendas hogueras en la plaza del pueblo en las vísperas de las festividades de San Pedro y de Santa Bárbara, ambos patronos de la localidad y quienes saltaban sobre ellas solían decir “¡Sarna fuera!”.

En las primeras décadas del s. XX, según recogió Azkue, para que no brotara la sarna, en Dima (B) y en Llodio (A) el día primero de mayo se tomaba leche[6], en Arratia (B) leche y fritada, koipatsua, y en Olaeta (A) se comía tortilla de hojas de ajo.

Purificación con rocío de San Juan, Doniane-iruntza

Según creencia popular extendida por todas las regiones de Vasconia la sarna y otras afecciones de la piel se curaban tomando baños de rocío en la mañana de San Juan, antes de que despuntara el sol.

En Álava nuestras encuestas recientes han registrado esta creencia y su consiguiente práctica en las localidades de Amézaga de Zuya, Apodaca, Berganzo, Bernedo y Pipaón; en esta última localidad precisan que se metían desnudos en los trigales cargados de rocío. Anteriormente se recogió la misma costumbre en Lagrán y Apellániz y asimismo en Lezama[7] y Cripán.

Por lo que respecta a Navarra se ha recogido en el Valle de Erro, en Alcoz y en Aibar donde la práctica de lavarse o bañarse en el rocío mañanero y recoger las flores silvestres recibe el nombre de “Sanjuanarse[8]. Según Azkue en las primeras décadas del s. XX en muchos pueblos navarros quienes querían evitar la sarna solían andar desnudos en los trigales impregnándose de rocío, Doniane-iruntza[9]. Era creencia común que las enfermedades de la piel del tipo de la lepra, atza, se curaban echándose en el rocío después de que dieran las doce de la noche de San Juan[10]. Azkue constató estas prácticas en Aezkoa, en el Valle de Salazar así como en Larraun.

También en Vasconia continental se consideraba un buen remedio contra la sarna el ir a un campo antes del amanecer del día de San Juan y revolcarse en el rocío después de desnudarse[11].

Esto mismo se practicaba en Gipuzkoa. Precisan en Beasain que el baño de rocío para curar la sarna lo tomaban desnudos la mañana de San Juan en el lugar de Intxaurzulo donde crecían hierbas conocidas como azari buztanak. En Bidegoian, Elosua, Telleriarte, Zerain así como en las aldeas de Elgoibar, el rocío de San Juan se tenía como preventivo contra la sarna y otras afecciones cutáneas; se tomaba el rocío ritualmente, intza artu, andando descalzos por los herbazales. Dicen en Elosua que el rocío de ese día es bendito, bedeinkatua, y en Zerain precisan que tenía propiedad curativa, birtutea. Azkue recogió esta práctica en Matxinbenta[12].

En Zegama (G) las muchachas recogían ese día flores para la iglesia antes de que saliera el sol. Según una creencia local si lo hacían mientras hubiera rocío en el campo no habría enfermedades durante ese año, urte artan ez dula gaitzik izango[13].

En Bizkaia ha sido también común el rito de mojarse los pies en el rocío del día de San Juan. En Bedarona había quienes se revolcaban desnudos en el rocío para curarse de la sarna y de los eczemas. En Abadiano andaban descalzos sobre el rocío para prevenirse de sabañones y otros males de los pies. En Orozko hasta hace pocos años lo hacían para que desaparecieran los callos; en Amorebieta tomaban el rocío descalzos y con la cabeza descubierta[14]. También en Zeanuri se tomaba con los pies descalzados y, según Barandiaran, las mujeres no se levantaban las sayas para que éstas quedaran empapadas de rocío, maskalak iñontza artuteko[15].

Estos baños de rocío eran también beneficiosos contra otros males. En Nabarniz (B) para prevenir el constipado había que pasearse descalzo al alba de la mañana de San Juan para coger el rocío (San Juan egunean goizeko iruntze artu ortozik); a la vez se iba cantando esta cancioncilla: “San Juan da San Juan / (o San Juan da man Juan) / beti zaukadaz go guan...”. En Oskoz (N), si en la mañana de San Juan uno se bañaba en los trigos llenos de rocío, no contraería catarro en todo el año[16]. En Donibane-Lohitzune (L) si se andaba descalzo en el rocío mañanero, ihintza, decían que se curaba el catarro o constipado, marranta edo mafrundia; en Liginaga (Z) se debía andar en el rocío de la mañana con los pies descalzos para curar enfermedades del pecho.

Agua de San Juan

Al igual que el rocío también el agua que se recogía en la mañana de San Juan tenía propiedades curativas.

En Nabarniz (B) acudían a la ermita de San Miguel de Ereñozar; allí tomaban el agua de lluvia que caía del tejado sobre un pesebre de piedra y con esa agua se lavaban la parte del cuerpo afectada por la sarna.

En Zarautz (G) para curarse de sarna, erisipela y herpes se bañaban en la mañana de San Juan en el pozo que había junto a una gran fuente entre Itxasondo y Santa Marina[17]; en Bergara (G) acudían a la fuente de San Marcial[18].

En Zegama (G) se creía que el que se bañara ese día antes de que saliera el sol no sufriría de sarna durante el año[19] y en Ataun (G) que bañándose en el río en la mañana de San Juan se cura la sarna[20]. En este mismo pueblo para quitarse las llagas de la cabeza, buruko sarnea, se daban fricciones con el agua de Pagazulo.

En Beorburu-Yuslapeña (N) todos sus habitantes iban a por agua a la fuente de Saniturri porque creían que su agua servía para curar la sarna[21]. En Ultzama (N) a primeros del siglo XX la gente acudía en tropel a la fuente de Aingeruiturri la noche de San Juan; allí se lavaban la cara y algunos todo el cuerpo echando monedas al fondo de la fuente. Dicen que en cierta ocasión un pastor se apoderó de ese dinero y quedó cubierto de sarna, atza. En Betelu (N) practicaban esto mismo en las fuentes de Damaiturri en Iturrisantu[22]. En Sangüesa (N) antes de las doce de la noche del día de San Juan se lavaban en el río para curar sarnas y herpes.

En Pipaón (A) se ha recogido la costumbre de bañarse ese día en el río al amanecer y en Berganzo (A) la de lavarse la cara en la fuente antes de que saliera el sol quienes tuvieran manchas en la piel.

* * *
 

Respecto de la lepra, decir que si bien algunas encuestas mencionan esta enfermedad, no se han aportado datos sobre la misma y sus remedios y apenas se ha padecido en Vasconia en el periodo por nosotros estudiado. En Donibane-Lohitzune (L) se ha recogido la denominación legena. Ha tenido un rechazo social y para ello baste recordar lo que durante siglos tuvieron que soportar los agotes de Arizkun (N), por la acusación de padecer lepra.


 
  1. Resurrección Mª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid: 1935, p. 294.
  2. Resurrección Mª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid: 1935, p. 294.
  3. Julio CARO BAROJA. La estación de amor: (fiestas populares de mayo a San Juan). Madrid: 1979, p. 153.
  4. Luis MURUGARREN. Usurbil: Aguinaga, Urdayaga y Zubieta. San Sebastián: Caja de Ahorros Municipal de San Sebastián, 1974, p. 133.
  5. APD. Cuad. 1, ficha 49.
  6. Resurrección Mª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid: 1935, p. 66 y Resurrección Mª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo IV. Madrid: 1947, p. 224.
  7. José IÑIGO. Folklore alavés. Vitoria: 1949, p. 64.
  8. Recogido por ZABALETA: LEF. (ADEL). Tiempo después, en el decenio de los años cuarenta se registró también el dato de que en Navarra la gente se echaba al campo, en la mañana de San Juan, a sanjuanarse. Recogían unas flores amarillas y se reunían en los huertos a tomar chocolate en común. Mantenían la creencia ancestral de que el rocío que cae en esa noche destruye todo maleficio. Vide José Mª IRIBARREN, Retablo de curiosidades: zambullida en el alma popular. Zaragoza: 1940, p. 148.
  9. Resurrección Mª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid: 1935, pp. 302-303.
  10. APD. Cuad. 1, ficha 78.
  11. Juan THALAMAS LABANDIBAR. “Contribución al estudio etnográfico del País Vasco continental” in Anuario de Eusko-Folklore. Tomo XI. Vitoria: 1931, p. 58.
  12. Resurrección Mª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid: 1935, p. 302.
  13. Recogido por José A. GORROTXATEGI: LEF. (ADEL).
  14. Félix de ZAMALLOA. “Fiestas populares. San Juan” in AEF, II (1922) p. 93.
  15. Recogido por José Miguel de BARANDIARAN: LEF. (ADEL).
  16. APD. Cuad. 1, ficha 33.
  17. Recogido por Juan IRURETAGOYENA: LEF. (ADEL).
  18. Justo GARATE. “Los estudios de medicina en el País Vasco” in RIEV, XX (1929) p. 385.
  19. Recogido por J. A. ARAKAMA: LEF. (ADEL).
  20. Recogido por José Miguel de BARANDIARAN: LEF. (ADEL).
  21. Resurrección Mª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid: 1935, p. 298.
  22. Resurrección Mª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid: 1935, pp. 298 y 306.