Remedios creenciales de las dolencias renales

El P. Donostia recogió la creencia de que una rama de mimbre pegada al cuerpo, debajo de la camisa, curaba el dolor de quienes padecían de los riñones; surtía efecto a las doce de la noche de San Juan. En San Román de Campezo (A) decían que contra la dolencia renal era muy eficaz atarse un junco sobre la misma carne antes del amanecer el día de San Juan, llevándolo puesto durante todo ese día[1]. En Urdiain (N) ese día las personas mayores acudían a misa con un tallo de trigo ceñido a la cintura debajo de la ropa. Las abuelas anunciaban a las muchachas el gozo de esa fecha diciéndoles: “Neska! Eldu don San Juan eguna eta jantzi garia barruko aldetik” (moza, ya ha llegado el día de San Juan y cíñete el trigo por dentro)[2].

En Moreda (A) se ha constatado que terminada la procesión de la festividad del Corpus Christi, los moredanos recogían del suelo los juncos bendecidos que habían arrojado al paso del Santísimo para utilizarlos después como cinturones en la siega y evitar así el dolor de riñones.

En Apodaca (A) como remedio del mal de riñones se frotaban con una cadena y se daban tres vueltas alrededor del cuerpo con ella.


 
  1. Gerardo LÓPEZ DE GUEREÑU. “La medicina popular en Álava” in Homenaje a D. Joaquín Mendizabal Gortazar. San Sebastián: Museo de San Telmo, 1956, p. 267.
  2. José Mª SATRUSTEGUI. “La medicina popular en el País Vasco” in Gaceta Médica de Bilbao, LXXIII (1976) p. 525.