Separacion y divorcio

Revisión del 11:20 13 jun 2019 de Admin (discusión | contribuciones)
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Tal y como reconocen en algunas localidades las separaciones no fueron frecuentes en tiempos pasados.

En Elosua (G) no hay constancia de que se hayan dado casos de separaciones, tampoco en Izal ni en Lezaun (N), donde todos los informantes coinciden en que antes se soportaba más al cónyuge.

En San Martín de Unx (N) prácticamente no se conocen casos de éstos. En Gorozika (B) se dio alguno pero no era común, se producían desavenencias en el matrimonio pero no separaciones. En Zerain (G) no se han conocido muchas.

En Lemoiz (B) la separación no era ni es habitual y en Markina (B) era prácticamente inexistente. En Nabarniz (B) una encuestada afirma que la pareja debía vivir junta hasta la muerte. Otra informante no recuerda de ningún caso que desembocara en separación o divorcio de los esposos.

En Salvatierra (A) se ha producido escaso número de separaciones en lo que va de siglo, por lo que se puede afirmar que es una situación infrecuente.

En Allo (N) han sido raras. Se recuerdan algunos casos de desavenencias matrimoniales en los que mediaron los familiares de ambos esposos e incluso los sacerdotes locales con el fin de tratar de arreglar el conflicto.

En Aoiz (N) no ha sido ni es frecuente la separación entre esposos mal avenidos, al menos abiertamente. En Obanos (N) estos casos son la excepción.

Parade charivarique sur la place de Louhossoa (Z), 1923. Fuente: Herelle, Georges. Etudes sur le théâtre basque. Le Théâtre Comique. Parades Charivariques. Société des Sciences, Lettres, Arts & D’Etudes Régionales de Bayonne.

A juzgar por las respuestas obtenidas en la encuesta, el escaso número de separaciones que se registraban en tiempos pasados no obedecía a que las relaciones dentro del matrimonio fuesen mejores que en la actualidad sino a que por diferentes causas cuando ocurrían desavenencias los integrantes del mismo las soportaban mejor.

En Moreda (A) los casos de separación han sido raros. Aún riñéndose y peleándose los matrimonios seguían conviviendo juntos. En Valdegovía (A) tampoco han sido frecuentes aunque los matrimonios hubieran estado mal avenidos. En Artziniega (A) aunque las parejas se llevasen mal se soportaban.

En Abadiano (B) eran infrecuentes los casos de separaciones ya que a pesar de los problemas los miembros del matrimonio preferían seguir juntos. En Muskiz (B) hace años había esposos que lo único que hacían era vivir bajo el mismo techo. En Getaria (G) antes no era frecuente la separación entre esposos, las desavenencias se sufrían en silencio. En Ezkio (G) tampoco se han dado casos de separación, cuando la relación entre esposos era mala simplemente tenían que soportarse.

Cuando existían problemas de convivencia manifiestos y se evitaba la separación, a menudo era la mujer la que llevaba la peor parte en esta situación[1].

En Bernedo (A) no se daban casos de separación aunque la mujer resultase maltratada. Ni siquiera se quejaba ante sus padres porque sabía que le iban a responder que aguantara.

En Amézaga de Zuya (A) las separaciones no eran habituales ni en los matrimonios con dificultades serias. Se recuerdan algunos casos en que han sido capaces de soportarse durante tres y cuatro décadas incluso mediando malos tratos y adulterio permanente.

En Carranza (B) las separaciones tampoco fueron frecuentes en tiempos pasados porque las mujeres aguantaban humillaciones y malos tratos, unas veces por temor a represalias y otras por no perjudicar a los hijos.

En Hondarribia (G) tampoco era frecuente; al decir de las mujeres encuestadas "había que llevar la cruz a cuestas, a unas les tocaba pequeña y a otras grande".

En Treviño (A) la separación de esposos con problemas de convivencia era poco frecuente antaño y cuando se daba solía obedecer a malos tratos por parte del marido y rara vez a adulterio cometido por uno de los esposos.

Al igual que ocurría con las uniones libres, a veces los informantes de una localidad aseguran que en la misma fueron raros los casos de separación o no existieron, pero admiten que sí se produjeron entre personas de esa población que vivían en un entorno urbano.

En Pipaón (A) no se ha dado ningún caso de separación en el pueblo, pero reconocen que en la capital ha ocurrido en alguna ocasión con familiares de la localidad.

En Artajona (N) entre los matrimonios que residen en el pueblo sólo se recuerda un caso de separación, en cambio hay constancia de rupturas matrimoniales entre personas que proceden de la localidad y viven fuera de la misma.

En Zunharreta (Z) no se daban separaciones, ya que se veían como si se tratase de un "pecado mortal". Si se han conocido, en cambio, algunas separaciones en Atharratze y Maule, es decir, en las villas.

Entre las razones que se aducen para justificar el mantenimiento del matrimonio, aun cuando la convivencia entre los dos integrantes fuese dificil, destacan las de orden religioso o moral y las derivadas de la presión social.

Hasta los años ochenta no hubo ley de divorcio en Vasconia peninsular, y las causas de separación contempladas en el matrimonio eclesiástico eran reducidas (separación perpetua sólo por adulterio y temporal por sevicias y otros motivos). Además las leyes civiles también ponían trabas como retirar la ayuda económica familiar (Beasain-G).

En Mendiola (A) se dice que las separaciones han sido raras ya que se siguen al pie de la letra las palabras mencionadas por el sacerdote el día de la boda: "en lo bueno y en lo malo", por lo que los esposos se han solido soportar mutuamente hasta la muerte.

En Valdegovía (A) se atribuía este comportamiento a la mentalidad tradicional y conservadora y fundamentalmente a las ideas religiosas.

En Moreda (A) la razón principal por la que obraban así era para evitar las habladurías de la gente. La separación entre esposos se veía mal; este comportamiento era objeto de crítica y repudio. En Lemoiz (B) estaba mal vista y se llegaba a ella en casos extremos. En Muskiz (B) reconocen que algunos matrimonios no se separaban por los hijos.

La dependencia económica que en décadas pasadas ha tenido la mujer respecto al marido también ha frenado los casos de separaciones. El número de éstas ha sido menor en las áreas rurales ya que al tener poblaciones reducidas la presión social resultaba mayor. En villas y zonas urbanas este fenómeno se ha manifestado con una frecuencia superior.

En cuanto a las causas que creaban los problemas de convivencia, en Bermeo (B) las desavenencias entre esposos obedecían en la mayor parte de las ocasiones a las borracheras del marido.

En Gamboa (A) en los pocos casos de separación conocidos, uno de los motivos causantes ha sido la incompatibilidad de caracteres que derivaba en problemas de alcoholismo y malos tratos.

En Busturia (B) las causas que llevaban a la separación eran muy diversas: distinto carácter, problemas laborales, diferencias entre las respectivas familias o la actitud dominante del hombre.

Cuando surgía un problema de convivencia una de las soluciones provisionales que se intentaba antes de llegar a la separación definitiva consistía en que uno de los miembros de la pareja abandonase temporalmente al otro. Lo solía hacer la persona peor parada en esta situación, la mujer, y habitualmente regresaba a la casa paterna.

En Artajona (N) cuando ocurrían desavenencias serias se producían separaciones temporales en las que uno de los cónyuges marchaba del pueblo por espacio de unos días.

En Moreda (A) cuando el ambiente familiar se enrarecía hasta llegar a la hostilidad uno de los miembros de la pareja se marchaba durante una temporada a vivir fuera del hogar, concretamente a la casa de sus padres.

En Bermeo (B) cuando surgían problemas en los matrimonios las mujeres solían refugiarse en las casas de sus padres llevándose con ellas a los niños. Después ambas familias trataban de llegar a un arreglo por todos los medios, arreglo que generalmente se conseguía volviendo la mujer con su marido. Si el problema resultaba insoluble se pedía la separación por el juzgado y aquí se decidía la situación en la que quedaban los hijos y la asignación económica que recibía la madre.

En Lezaun (N) había casos de desavenencias en que uno de los dos abandonaba el domicilio y marchaba a casa de sus padres, pero al cabo de un tiempo volvía con su pareja.

Cuando uno de los cónyuges no abandonaba la casa se ponían medidas dentro del hogar para crear un cierto aislamiento. En Moreda (A), por ejemplo, a la hora de comer lo hacían por separado. En Elgoibar (G) dormían en habitaciones separadas y no se dirigían la palabra.

En Lezama (B) se separaban de facto en lo relativo a los quehaceres cotidianos, pero muchas veces el problema no trascendía fuera del domicilio.

En ocasiones la separación se consumaba. En euskera se emplea un término muy gráfico para designar a la persona separada: bizi-alarguna, literalmente "viudo o viuda en vida" (Ajuria, Amorebieta-Etxano, Busturia, Nabarniz, Orozko, Zeanuri-B; Oñati, Telleriarte-G).

En la actualidad la separación de parejas es un fenómeno más común que antaño, especialmente entre los matrimonios más jóvenes, aún así siguen teniendo su influencia las presiones sociales.

En Treviño (A) en la actualidad sí se sabe de casos de separación y hasta de divorcio, pero suceden con escasa frecuencia. Los pocos que ocurren se conocen en toda la comarca precisamente por su rareza.

En Moreda (A) hoy en día los casos de separación de esposos mal avenidos siguen siendo infrecuentes. En la mayoría de los casos este problema se soluciona hablando entre los afectados. A veces el sacerdote interviene de mediador. Aunque tanto la separación como el divorcio sean poco habituales, los vecinos toleran más que antes tales situaciones ya que se piensa que cada uno puede hacer con su vida lo que desee.

En Goizueta (N) las separaciones se han conocido siempre pero su cuantía era escasa. En los últimos tiempos se producen más pero tampoco demasiadas. Algunos, transcurrido un tiempo se vuelven a unir, en otros casos la separación es definitiva.

En Abadiano (B) en la actualidad son más frecuentes los casos de separación y divorcio, pero todavía están mal vistos. En Bermeo (B) en los últimos años ha aumentado el número de separaciones por vía legal. En Viana (N) también son más frecuentes.

En Urduliz (B) hoy en día ocurren más casos que en tiempos pasados ya que las desavenencias no se soportan tanto como antaño. Aún así siempre se oyen comentarios y cotilleos sobre los separados.

En Elgoibar (G) la separación de esposos mal avenidos en estos años está en auge, lo mismo que el divorcio.

En Salvatierra (A) se han dado muy pocos casos de separación entre esposos en lo que va de siglo, hoy en día sin embargo se ha producido un aumento en tal situación.

En Izurdiaga (N), donde no era frecuente la separación del matrimonio mal avenido ya que se intentaba por todos los medios que volviese a funcionar bien, en la actualidad se recurre a ella con más frecuencia que antaño.

En Mendiola (A) en los últimos años se ha producido algún divorcio o separación que ha afectado siempre a matrimonios jóvenes, alegando en tales casos incompatibilidad de caracteres.

En Monreal (N) la separación y el divorcio son situaciones minoritarias registradas en los últimos años y causadas por problemas de entendimiento.

Hasta tiempos recientes no ha ocurrido divorcio alguno por la inexistencia de esta figura, en concreto hasta 1978. Durante el corto periodo de la República, al estar vigente una ley de divorcio, sí se conocieron casos, más si cabe en las zonas de población minera o de dedicación industrial. Así lo recuerdan los informantes de la localidad vizcaina de Muskiz. A partir de 1936 y hasta 1978 tan sólo fue posible la separación de los cónyuges.

La mentalidad y tradición cristianas han contribuido a que el número de divorcios sea mínimo. La idea de la indisolubilidad del matrimonio ha sido patente y una vez casadas las parejas seguían juntas aunque existiesen problemas de convivencia.

En Valdegovía (A), como en el resto de las localidades, el divorcio es un fenómeno nuevo. Se tiene constancia de algunos pero su frecuencia es irrelevante. Los motivos que se consideran que llevan a esta situación son el desconocimiento mutuo por parte de los miembros de la pareja a causa de un noviazgo breve, los malos tratos y la falta de entendimiento. En Lezama (B) se conocen pocos casos de divorcio en la actualidad. De todas formas, hoy en día esta situación se acepta mejor. En Sangüesa (N) apenas ha habido divorcios. La escasa frecuencia de esta situación queda reflejada en el hecho de que a uno que se divorció le apodaban el malcasau. Actualmente se han incrementado los casos de gente divorciada.


 
  1. En Uharte-Hiri (BN), por el contrario, cuando las discusiones conyugales llegaban al punto de que la mujer pegaba al marido, los jóvenes del pueblo organizaban astolasterka. Un grupo de ellos, vestido de manera graciosa, se dirigía hacia la plaza, unos a pie y otros a caballo. En mitad del cortejo dos jóvenes representaban a los esposos mal avenidos. Detrás iba un burro. Al llegar a la plaza bailaban todos al son del clarinete, la xirula, el cornetín de pistones, el tambor y los timbales, tras lo cual los designados para representar a los esposos discutían y se pegaban. Los copleros, koblariak, improvisaban algunas estrofas para celebrar el acontecimiento. Por último subían el burro a una mesa y le pinchaban por todos los flancos forzándole a adoptar posturas grotescas que causaban hilaridad entre los presentes. José Miguel de BARANDIARAN. “Matériaux pour une étude du peuple Basque: A Uhart-Mixe” in lkuska. Nº 6-7 (1947) p. 173.