Venta de lana para usos domésticos

A continuación se relacionan las localidades donde se ha constatado la venta de lana para usos domésticos sin perjuicio de que comerciaran también con industriales laneros tal y como se describe en el siguiente apartado.

En las Encartaciones (B), era uno de los productos más importantes que se obtenía de las ovejas hasta que se introdujeron las fibras sintéticas y los colchones modernos. Hasta el decenio de los sesenta hubo colchoneras que se dedicaban a varear la lana y a hacer colchones a domicilio. En Lanestosa (B) los vellones, sin lavar, se vendían enteros en los comercios de la villa. La lana tenía también utilidad doméstica y en el Valle de Carranza (B) hasta comienzos de los sesenta en que decayó la práctica, los pastores se quedaban con la manta de una o varias de las mejores ovejas, las que tenían buenas hebras para realizar algunas confecciones domésticas.

En los montes de Triano (B) antaño, antes de que se introdujeran los colchones de muelle, la lana se vendía con profusión. Los laneros la adquirían a gran escala y en la época de esquileo numerosos vecinos encargaban a los pastores mantas para después varearlas y hacer colchones.

En las localidades que bordean el macizo de Oiz y en Bernagoitia (B) se ha constatado que la lana se vendía a lo largo del año, preferentemente en verano, tanto para el arreo de las casaderas como a las tiendas.

En Bernagoitia antiguamente se vendía bien. Un pastor guarda memoria de que cuando el rebaño de su padre estaba de trashumancia en Larrabetzu, era en esta localidad donde comprometían la venta de la lana que iban a tener disponible cuando se produjera el esquileo. Se la compraban las amas de casa para hacer colchones. Llegado el momento solían transportarla a caballo a la citada villa. Cuando dejaron de trashumar la llevaban en el carro de bueyes al cercano barrio de Euba (Amorebieta-Etxano). En este punto la entrega tenía lugar en la estación de ferrocarril adonde acudían laneros de Vitoria. Al propio caserío también se desplazaba mucha gente a comprar, sobre todo aldeanos necesitados de ella para hacer o reponer colchones.

Secando la lana. Navarra. Fuente: Archivo Museo de Navarra: Fondo Nicolás Ardanaz.

En Mendata (B) en tiempos pasados gozó de gran estima sobre todo para hacer colchones, hasta que aparecieron los de muelles. Algunas casas solían demandarla para hacer uno o más colchones con destino al arreo de boda. Para fabricar uno se necesitaba arroba y media de lana, que equivale a 18,75 kg. Con una cantidad menor se podían hacer calcetines. La lana solía venderse anticipadamente, antes del esquileo. A los vecinos del núcleo urbano se les servía una vez limpiada, garbittuta; los de zona rural, la lavaban ellos. De todas formas se pesaba sucia y así se obtenía el precio; se cobraba algo por limpiarla.

En Zenarruza (Markina-B) hubo un tiempo en que gozó de gran estima entre la gente. Se introducía en sacos que, previo pesaje, se vendían. La compraventa tenía lugar en el caserío. Los adquirentes eran traperos que periódicamente venían en busca de lana. A veces la demandaban también en los mercados o era solicitada por clientes. Se destinaba a hacer colchones para arreos de boda.

En Gerena (Mallabia-B) se vendía sobre todo para hacer colchones. La entregaban en destino los propios pastores o algún familiar suyo, si bien también la compraban los gitanos, motxaillak, que iban por las casas. La lana se vendía sin limpiar para vecinos de las localidades próximas de Durango, Markina e Iruzubieta. En casa las mujeres hacían igualmente colchones para uso doméstico.

En Berriz (B) antiguamente la lana se vendía a los traperos que venían periódicamente a los caseríos de la localidad, a veces se les sacaba la mercancía a la carretera en el carro de bueyes. Era muy estimada, se solía vender bien todos los años.

En Nabarniz (B) se vendía en casa, directamente o por encargo, para hacer colchones y arreos de boda, koltxoiak eta arreoak. Señalan los informantes que las lanas eran de similar calidad y nunca se ha pagado mucho por ellas. También en Sollube (Arrieta y Mañu-Bermeo-B) hasta los años setenta la utilizaban para hacer colchones.

En Urbia-Oltza (G), en los años cincuenta, se recogió el dato de que la lana se vendía como el resto de los productos del pastoreo, menos una parte pequeña con la que algunos confeccionaban calcetines[1]. En Izarraitz (G) antiguamente se vendía, guardándose también una parte para labores domésticas, artilanak.

En Tierra de Ayala (A), salvo una parte que se reservaba para uso doméstico, la restante se vendía a compradores que recorrían los caseríos con esta finalidad. En Urkabustaiz (A) algunos confeccionaban colchones con la lana de las ovejas.

En Zuya (A) el corte de vellón tuvo hasta hace algunos años bastante importancia ya que la lana era estimada. Se fabricaban tejidos como mantas y zamarras, se hilaban y tejían a mano calcetines y otras prendas, se rellenaban colchones. También en la Sierra de Badaia (A), las localidades bajonavarras de Uharte-Garazi y Ezterentzubi, y las suletinas de Pagola y Zunharreta se ha constatado la importancia de la venta de lana.

En el valle navarro de Ezcabarte, en los años veinte, la lana se vendía en sucio poco tiempo después de cortada, reservándose una parte para las necesidades domésticas (colchones, etc.).

En las localidades vizcainas encuestadas con carácter general guardan memoria de que en casa con lana de oveja, tras cardarla, se hacía hilo, cordones de abarcas, trailak, calcetines, galtzak, y jerseys. Las mujeres trabajaban en la rueca, gorua, y los hombres con el huso, txabila.


 
  1. Alejandro EZCURDIA; José Ignacio LASA. «El pastoreo en la zona de Urbía-Oltze» in AEF, XV (1955) p. 165.