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Agricultura en vasconia

1959 bytes añadidos, 10:06 18 dic 2017
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En plena Gran Depresión y acosados por una crisis ecológica causada en buena medida por una prolongada sequía (el ''Dust Bowl''), numerosos agricultores estadounidenses perdieron sus tierras a manos de bancos y compañías financieras; llegaba una nueva agricultura de corte industrial con operarios que ya no eran dueños de la tierra que trabajaban: <cite>Desde el día Y los hombres levantaron un instante la vista con un dolor latente grabado en los ojos. Nos tenemos que nací, nunca he dejado las casas, las calles marchar. Van a traer un tractor y los barrios un capataz. Como en que he vividolas fábricas. Sé que el hecho de que cincuenta años después siga viviendo en el edificio Pamuk (...)</cite> <cite>Los tractores vinieron por las carreteras hasta llegar a pesar de haber residido entretanto en otros lugares de Estambullos campos (...), el mismo lugar hombre sentado en que mi madre me cogió en brazos y me mostró el mundo por primera vez y donde me hicieron las primeras fotosasiento de hierro no parecía humano (...) un robot sentado (.[..).] Y también percibo que mi historia es No podía ver la que me hace especialtierra tal como era, yni olerla tal como olía, por lo tanto, también a Estambul: no podía pisar los terrones o sentir el haber permanecido cincuenta años calor y la fuerza de la tierra. Sentado en el mismo lugarun asiento de hierro pisaba pedales de hierro. (...) No conocía la tierra, incluso en no la misma casaposeía, no confiaba en ella ni le imploraba. No tenía la menor importancia que una época condicionada por semilla plantada no germinase. El que la multitud de emigraciones y joven planta pugnando por crecer se agostara en la creatividad de los emigrantessequía o se ahogara en una lluvia torrencial le era tan indiferente al conductor como al tractor.</cite> <cite>¿Dependencia No sentía más cariño por la tierra que el que pudiera sentir el banco. Podía admirar el tractor: sus superficies de una casa particular? Puedemáquina, sus oleadas de potencia, el rugido de sus cilindros detonantes; pero el tractor no era suyo. Porque cincuenta años después sigo viviendo en Tras el mismo edificio. Más tractor rodaban los discos brillantes que cortaban la tierra con las cuchillas; aquello no era arar, sino una especie de cirugía: la tierra extraída era empujada hacia la derecha, donde la segunda fila de discos la deshacía y la volvía a empujar a la izquierda; cuchillas cortantes que brillaban pulidas por la tierra lacerada. Y, arrastrados tras los discos, llegaban las habitaciones y gradas con sus peines de hierro, deshaciendo los terrones hasta que la belleza tierra quedaba nivelada. Después de las gradas entraban en escena las grandes sembradoras, doce penes curvos de hierro, erectos en la fundición, cuyos orgasmos los mueblesproducían engranajes, que iban violando la casa es importante para mí porque es el centro tierra metódicamente, sin pasión. El conductor sentado en su silla de hierro se enorgullecía de la rectitud de las líneas que no se hacían por disposición suya, sino del mundo tractor que tengo en ni poseía ni amaba, de ese poder que no estaba bajo su control. Y cuando aquella cosecha crecía y luego se segaba ningún hombre había desmigajado un terrón caliente con sus manos dejando la tierra cribarse entre las puntas de los dedos; ninguno había palpado la cabezasemilla ni anhelado que ésta germinase. Los hombres comían algo que no habían cultivado y no había conexión entre ellos y el pan. La tierra daba frutos sometidos al hierro y bajo el hierro moría gradualmente; porque no había para ella ni amor ni odio, y no se le ofrecían oraciones ni se le echaban maldiciones.</cite>
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<p style="text-align: right;">''Estambul. Ciudad y recuerdos''<br/> '''Orhan Pamuk. Premio Nobel de Literatura 2006'''</p>
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