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Madera. Haritza

8306 bytes añadidos, 14:40 23 feb 2018
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La madera más apreciada para la construcción de casas por su resistencia y durabilidad ha sido la de roble<ref>Es de presumir que los utilizados hayan sido de distintas especies ya que en el área estudiada crecen varias, ninguna de las cuales abarca todo el territorio, y que de todas ellas las empleadas en construcción, como es obvio, hayan sido las maderables: al norte el roble pedunculado (''Quercus robur''), en las zonas montuosas centrales, de mayor altitud, el roble albar (''Quercus petraea'') y al sur el quejigo (''Quercus faginea'').</ref>; también debe tenerse en cuenta que es la más abundante.
Así ha ocurrido en Abezia (A) donde se considera insustituible a la hora de levantar una casa. Prácticamente todo el tejado es de este material, empleándose además como soporte en vigas y postes, en los suelos de los pisos primero y segundo, en las ventanas y en las puertas. Para evitar que sufriera y se deteriorara, se impedía su contacto directo con el suelo, por ello, todos los postes se asentaban sobre poyales de piedra.
 
En Améscoa (N) la madera se utilizaba con prodigalidad y era casi exclusivamente de roble. En Berganzo (A) ocupaba el segundo lugar en importancia entre los materiales de construcción. Se empleaba el roble para los pilares de las viviendas y para el entramado de los tejados, aunque también se recurría a otras como la encina, el pino y el chopo. En Busturia (B) las vigas son de roble y de castaño.
 
En Astigarraga (G) la madera utilizada para los suelos de los pisos es de castaño; para las vigas y postes de roble; para las contravigas de acacia y de pino y para las tablas del tejado y los marcos de las ventanas de castaño. Las tablas del suelo de la ''ganbara ''suelen ser de peor calidad, como el conglomerado.
 
En Orozko (B) los tablones que forman el suelo son de roble la mayor parte de las veces y en ocasiones de castaño. Dicen que la calidad del roble es mejor en la parte más baja y vieja del tronco, siendo más rojo que en su parte superior donde es más blanquecino.
 
En Hondarribia (G) las consideradas mejores eran las de roble, castaño y acacia; esta última tomaba vicio tras el corte pero se consideraba buena. Antaño también usaban madera de ''ametza'', quejigo.
 
En el Valle de Carranza (B) las dos más utilizadas eran el roble y el castaño, que se elegían por su duración. El roble se empleaba en el interior del edificio como elemento portante en el entramado. Así, con la forma de gruesos postes de sección cuadrangular se ha utilizado en los pies derechos o postes; los ''tirantes ''y su prolongación al exterior denominada ''plumas'', para sostener los balcones; las sopandas; los ''caballos''; los ''aguilones ''y también en las vigas. El castaño se ha utilizado en el exterior debido a su mayor resistencia contra las inclemencias meteorológicas. Forma parte de todo el entramado de los balcones: pies derechos, soleras, barandas, balaustres, tirantillas, además de puertas y ventanas. Tanto en las escaleras como en el tablazón o tarima de los pisos y en la ''chilla ''o ''lata ''del tejado se ha empleado indistintametne el roble y el castaño, sumándoseles en tiempos más modernos el pino.
 
En el Valle de Zuia (A) la madera forma parte importante en la construcción de la casa rural. A la hora de utilizarla en la construcción se presenta en dos formas, como elemento “postante” (postes) y como cerramiento. Cuando se utiliza como elemento “postante” requiere unas características que cumplen todas, sin embargo la más habitual ha sido el roble. Además de pies derechos o pilares se ha utilizado para piezas horizontales como vigas, cuarterones, etc., y asimismo se ha empleado en sopandas, cabrios y teguillos, que muchas veces son palos o maderos descortezados apropiados para armaduras toscas o entramados rústicos y escuadrados con hacha o ''zuela ''sobre dos caras. Otra variedad más depurada aparece en el caso de las vigas escuadradas que han de ir a la vista en edificios de cierto empaque. La madera también interviene como cerramiento tanto en interiores como exteriores, por ejemplo en tabiques, suelos, escaleras, etc., y en el interior como relleno de la estructura “postante”.
 
En Artajona (N) el maderaje empleado para los pisos y los cabrios (''solivos'') del techo eran antiguamente de pino, siendo más corriente el chopo de cien años a esta parte. Es el árbol más común en Artajona. El chopo era colocado algunas veces sin limpiar bien. La corteza se la quitaba el mismo albañil con el hacha o la azuela.
 
Al igual que ha ocurrido con el resto de los materiales de construcción, éste ha procedido tradicionalmente del entorno más cercano. Aunque se han constatado excepciones que han tenido que ver con el nivel económico de la familia que construía la casa y por tanto la categoría del edificio; con el hecho de tratarse de poblaciones concentradas en que se veían obligados a traer la madera de áreas más lejanas, e incluso importarla de otros países; y que la población se situase en un entorno desarbolado.
 
En Valdegovía (A) la cubierta, el entarimado, las ventanas, puertas, escaleras, etc., eran de madera de pino de los bosques más cercanos, así como el roble, castaño y nogal. En Agurain (A) la madera del armazón de la casa procedía de los montes próximos, siendo la de roble la preferida. En Elosua (G) todos los elementos estructurales, tales como postes, vigas, forjados, etc., eran igualmente de madera del entorno.
 
Sangüesa (N) no dispuso de bosques de pinos para utilizar sus troncos en las construcciones de edificios, en cambio fue centro maderero y comercial importante, a partir del siglo XIV y hasta nuestros días, situado en la ruta de las almadías que desde los valles aragoneses de Hecho, Ansó y Valdearagüés y los navarros de Roncal y Salazar, descendían por el río Aragón hacia el Ebro en dirección a Zaragoza e incluso hasta Tortosa. Todos los maderos importantes de las viviendas sangüesinas proceden de este comercio almadiero y se puede comprobar porque tienen los extremos agujereados, pues se ataban mediante vergas vegetales, unos a otros, a manera de balsa.
 
En Portugalete (B) casi toda la madera destinada a la construcción de las casas del casco viejo se comercializaba a través de dos empresas. El roble se traía sobre todo de Guriezo (Cantabria) y también se compraban montes de pino en la zona de Plentzia (B), que se llevaban a Portugalete en gabarras. La Compañía Alberdi construyó un barco en Beurko (Barakaldo-B), que se utilizó para transportar madera desde África. También se importaba desde América para hacer parquet (desde el segundo decenio del siglo XX en adelante). Cuenta un informante que un bermeano que vivía en el Muelle Viejo, importaba también pino de Francia en una gabarra. Después de la guerra civil se trajo pino de Soria y de Galicia.
 
En Agurain (A) las tarimas antiguas son de madera de roble, de pino francés, pino tea americano o de Galicia; en la actualidad, en cambio, de diversas maderas de Guinea. Para hacer las puertas y ventanas pino norte, con el que también se fabricaban tarimas para suelos.
 
En algunas de las encuestas realizadas a mediados de la segunda década del siglo XX, se constata la entrada en el área atlántica de una nueva madera, la de pino, que los informantes de la época aún consideraban foránea y que contraponían a otras propias y tradicionales como el roble y el castaño.
 
Así, en Ataun (G) en las construcciones recientes en esos tiempos se empleaban todavía vigas de roble y tablas de castaño procedentes del mismo pueblo, pero se iba generalizando el uso de tabla de pino que se importaba de otros sitios.
 
En Ezkio-Itsaso (G) para el armazón interior de vigas, frontales, cuartones y demás materiales, se empleaba en general el roble y el castaño procedentes de los montes del mismo pueblo. Pero ya en el segundo decenio del siglo XX se iba introduciendo el uso de la tabla de pino, ''piñu-ola'', de procedencia extraña, para los pisos.
 
En Andoain (G) se recurría a vigas de roble y otras maderas procedentes de los montes próximos. El pino, que se importaba, apenas se empleaba cuando aquello más que para el entarimado y todavía en poca cantidad en construcciones rurales.
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