Cambios

Saltar a: navegación, buscar

Aleros etxe-hegala

78 bytes añadidos, 06:50 20 sep 2018
sin resumen de edición
En cada población son escasas las casas que presentan aleros adornados. En Apodaca (A) sólo algún canecillo está un poco mejor labrado. En Berastegi (G) unos pocos edificios tienen solivos o ''kapiriuak ''tallados a mano en los extremos que asoman en el alero. En Valtierra (N) los aleros solían ser amplios pero sólo unos pocos tenían la madera tallada o decorada. En Lagrán (A) se conservan algunos aleros interesantes con un trabajo de artesanía muy bueno. En Apellániz (A) sobresalen bastante por la abundante lluvia que suele caer en la villa; la mayoría son lisos y únicamente algunos presentan una buena talla en sus canecillos.
 
[[File:FIGURA.png|RTENOTITLE_FIGURA]]
En Beasain (G) en los aleros y artesonados no se observa ningún tipo de labrado o dibujo especialmente decorativo, a excepción de las puntas de las vigas del patio interior de un palacio que tiene algunas decoradas con figuras geométricas.
En San Martín de Unx (N) su decoración es variada: Las casas fuertes, por lo general las de techumbre a cuatro aguas, tienen molduras talladas a la “terraja”, plantilla que se utilizaba para trabajar la madera a tal efecto, pero este tipo de saledizos es casi exclusivo de las mejores casas; el alero más corriente y económico, aunque sólido, es el que se construye colocando sobre un techo de ladrillo macizo otros ladrillos en disposición oblicua que aparecen al exterior en forma dentada. En la parte antigua del pueblo y en las casas más modestas, el alero se reduce a la mínima expresión: o bien se colocan las tejas sobre un lecho de laja de piedra, o directamente sobre el muro, pero en ambos casos sin apenas sobresalir del edificio, con lo que el “goteraje” de las casas es mínimo.
 
[[File:FIGURA.png|RTENOTITLE_FIGURA]]
En Allo (N) constituyen un motivo ornamental en muchas casas. Pueden ser de varios tipos. Los más corrientes son los que cuentan con cubierta de madera que se sustenta sobre modillones también de madera y cuya extensa gama va desde los que son perfectamente lisos, de sección cuadrada, a los que llevan talladas hojas de acanto y otros motivos. Hay otro grupo de aleros bastante frecuente, sin duda por su sencillez y solidez, cuya teja se apoya sobre una base de ladrillo macizo. Estos aleros están formados por tres o cinco hileras de ladrillos, colocados en posición recta los impares y en sentido oblicuo los pares, formando dientes de perro. Menos frecuente es el alero formado por dos hileras de teja sustentadas sobre ladrillo macizo y revocado después con argamasa. Otro alero peculiar es el que se puede ver en una casa, construido en el siglo XVI, con ladrillo tallado. Los edificios cuya fachada es de sillería y la piedra alcanza el nivel del tejado, suelen tener alero de escaso vuelo, apenas reducido a una cornisa también de piedra tallada y moldurada, y sobre la cual se asienta la cubierta del tejado.
127 728
ediciones