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Navarra4

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En Murchante, donde se distinguen tres tipos de casas, el más sencillo lo constituyen las llamadas casas de “entre usted”, denominadas así porque “eran tan pequeñas que nada más saludar de la puerta ya tenías la sensación de estar dentro de ella”. Eran de planta baja y rectangular. Por la puerta de la fachada se llegaba a un pasillo que utilizaban tanto las personas como los animales. Por este pasillo central se accedía a la cocina, las habitaciones, llamadas ''cuartos ''y que eran dos como mucho, y al corral. La cocina a su vez comunicaba con una habitación que no tenía salida al pasillo y que se iluminaba a través de un pequeño ventanuco abierto en la pared. En mitad del techo del pasillo o de la cocina había una trampilla que daba a un minúsculo desván o ''falsa'', llamado ''cancel'', donde se guardaban los productos del tiempo como patatas, alubias, higos, etc., haciendo las veces de granero. El cancel tenía el techo con los maderos al descubierto, sin cielo raso, y se subía a él mediante una escalera de mano.
 
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El corral, que se situaba al fondo del pasillo, era un patio con el suelo cubierto de paja y de superficie similar a la vivienda propiamente dicha. Nada más entrar en él se levantaba la cuadra, una construcción de adobe donde estabulaban la poca caballería que tenían, generalmente un burro o mulo. Y si quedaba algo de espacio se alzaba otra construcción: el granero, donde guardaban el grano. Al otro lado, junto a la pared de la vivienda, se levantaba la ''teinada''. Era un entramado de madera de un metro ochenta de altura más o menos cuyo esqueleto lo constituían varios troncos grandes verticales sobre los que se apoyaban otros horizontales. El espacio entre cada tronco horizontal se cubría por tablillas o troncos estrechos dispuestos en forma de retícula. Encima de este entramado, en el extremo más alejado de la casa, se colocaba la leña para el hogar –la teinada propiamente dicha– y debajo se cobijaban las cabras y gallinas, estas últimas subidas a unas tablillas sujetas en los troncos verticales. Allí también se guardaban los aperos de labranza. Al lado de la teinada se construía la cochiquera por lo que a menudo su tejado también servía para depositar la leña. Entre la fachada de la casa y el montón de leña se colocaba una cuerda para tender la ropa, y en verano, bajo la teinada, se reunían las mujeres en busca de sombra.
El segundo tipo de casas, “las casas de labradores”, se caracterizaban por “ser altas y estrechas, algunas como campanarios”. Solían tener uno o dos pisos y encima el granero. Por la puerta de la fachada se pasaba a una entrada en la que había unas escaleras de acceso a la vivienda y a la derecha la zona destinada a los animales: cuadra y corral.
 
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Al final del primer tramo de escaleras se llegaba a un pequeño descansillo o ''rellano ''con dos puertas, a derecha y a izquierda, pertenecientes a una habitación y a la cocina. Aprovechando el cajón de la escalera, algunas casas instalaban unas pequeñas repisas sobre las que colocaban los cántaros que utilizaban para buscar agua, razón por la que le llamaban ''cantarera''. Tras otro tramo de escaleras se llegaba a un nuevo descansillo con otras dos puertas por las que se entraba a dos cuartos. Finalmente, las menos tenían otro tramo de escaleras que daban al granero, formado por una o dos estancias. Allí guardaban el grano, separando el trigo de la cebada con unas paredes de obra que se levantaban aprovechando los ángulos de la habitación. También guardaban otros productos de la huerta, utensilios de trabajo, etc. Los que no tenían granero dejaban estos productos en la ''falsa ''o desván, cuyo tamaño era mucho mayor que el cancel, pero de las mismas características y a la que se subía por una escalera de mano. La distribución del corral en este tipo de casas apenas se diferencia del anteriormente descrito salvo en su tamaño que era algo superior.
El tercer tipo lo constituyen las “casas de labranza”. Pertenecían a los ricos hacendados de la localidad. Tenían dos puertas de entrada, la de la entrada principal por la que se accedía a la vivienda y la del lateral o de la parte trasera que daba paso a los corrales. La entrada de la vivienda era espaciosa y estaba separada del tramo de escaleras que conducía al primer piso por una puerta llamada ''puerta de zaguán''. Al final de estas escaleras había otra puerta, también llamada de zaguán, que comunicaba directamente con un pasillo central a cuyos lados se distribuían las distintas estancias. En la primera planta se ubicaba la cocina, la recocina, la galería, las salas o el cuarto de estar, el comedor y un despacho. Y en el segundo piso, al que de nuevo se accedía por otra puerta de zaguán, las habitaciones. Si la estructura inicial no había sido reformada, era frecuente ver alcobas, es decir, un comedor al que daban dos habitáculos donde se colocaban una cama y una mesilla. Estaban separados de la zona de comedor por unas cortinas y se ubicaban siempre frente a los balcones con el fin de que tuvieran luz natural. La recocina comunicaba a su vez con la cocina por una puerta. El corredor o galería también partía de la cocina o de algún pasillo y al final se encontraba el váter. El cuarto de estar era el lugar donde se reunía durante el día la familia si bien mientras hubo hogar en la cocina se prefirió comer allí. El comedor sólo se utilizaba cuando había invitados a comer. A los graneros se accedía por la zona destinada a los animales. Se encontraban en un segundo piso y lo formaban varias estancias donde almacenaban el grano. De los graneros se subía a una espaciosa ''falsa'', que en muchas casas terminaba con una ''linterna''. Allí, sobre una estructura de cañizo, ponían a secar algunos productos de la huerta.
 
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Independientemente del tipo de casa que se tratara solía haber en la planta baja un pequeño habitáculo donde se encontraba el pozo de agua, ya que en esta localidad las aguas subterráneas se encuentran a ras de la superficie. Le llamaban el ''cuarto del pozo''. Algunos se encontraban en el corral. Con la llegada del agua corriente, a comienzos de los años cincuenta del siglo pasado, desaparecieron estos cuartos.
Debajo del hueco de la escalera se situaba la alacena, que era una especie de despensa con una puerta de madera. En algunas casas del pueblo desde aquí se accedía a un sótano utilizado como bodega y almacén.
 
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En la planta baja se sitúa también el corral, al que se llegaba desde la misma vivienda por un pasillo que comunicaba con la entrada. En algunas viviendas este espacio era aprovechado para situar el gallinero. También había un acceso directo al corral por la parte de atrás de la casa mediante una gran portalada que antaño era de madera y ahora de metal. El corral podía ser de planta rectangular o cuadrada. Constaba de un amplio espacio abierto y una serie de dependencias alineadas en uno o más laterales: Un espacio a cubierto pero abierto para guardar el carro, situado lo más cerca de la portalada; las pocilgas; el pajar, que se situaba en la planta baja o más comúnmente en la primera planta sobre las pocilgas. Cuando estaba en la planta baja, se organizaba en dos espacios, una parte alta y otra inferior, separadas por una tarima de madera. Era habitual que en el espacio inferior hubiera pequeñas dependencias como de un metro de altura con una puertecita de madera en la que se dejaba a las cerdas parturientas o a los gorrines. Cuando el pajar era en alto siempre tenía una gran ventana que comunicaba con la trasera de la casa y que servía para cargar la paja.
En esta población, cuando se comenzaron a construir las “casas baratas” se edificaron viviendas de una o dos plantas. La baja tenía mayor amplitud, con puerta de entrada para la casa y portón para los animales, carros, etc. Las que contaban con una segunda planta la dedicaban a habitaciones.
 
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En Valtierra a primeros del siglo XX también se construían manzanas de casas unas junto a otras formando calles, generalmente de tres plantas, con la parte “mejor”, la más noble, hacia la fachada y la parte del corral, la cuadra, etc., hacia atrás, dando a una calle menos importante, o al menos al lado de la puerta principal si no se tenía salida por detrás.
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