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Sepultura domestica

1 byte añadido, 15:45 12 jun 2019
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En Artajona (N), el día siguiente al funeral se le asignaba a la familia una «fosa» que era la sepultura familiar durante un año. Antaño, la ''fuesa ''se transmitía dentro de la familia por tradición<ref>José María JIMENO JURIO. “Estudio del grupo doméstico de Artajona” in CEEN, II (1970) p. 357.</ref>.
En ocasiones se señala que el deseo de tener sepultura propia en la iglesia era origen de frecuentes conflictos familiares. Distintos miembros de una misma casa reclamaban para sí el pavimento de la iglesia (Mendiola, OtazuAOtazu-A, Amorebieta-Etxano-B). En Allo (N), según se consigna en la documentación histórica, durante muchos años fueron abundantes los pleitos entre algunos particulares y los Vicarios, Primicieros ''y ''Jurados de la parroquia y de la Villa por la posesión de títulos de sepulturas a perpetuo.
En Soscaño-Carranza (B), en la década de los años veinte, el emplazamiento de las sepulturas estaba en función de la categoría de los funerales, siendo las familias que hubiesen celebrado funerales de primera las que tenían sus sepulturas más próximas al presbiterio; detrás iban las que hubiesen hecho de segunda y después las de los de tercera<ref>AEF, III (1923) p. 3.</ref>. En algunas parroquias del Valle, en época posterior, se ha constatado que las sepulturas se colocaban entre el altar y los primeros bancos. Si había varias, las más cercanas al altar correspondían a las familias que tuvieran difuntos más recientes.
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