Forma del vientre materno

De Atlas Etnográfico de Vasconia
Saltar a: navegación, buscar

Si la tripa de la embarazada era de forma puntiaguda se decía que nacería un varón y si era redondeada una niña (Pipaón-A, Muskiz, Orozko-B, Lekunberri-BN). En Pamplona (N) se creía que si tenía el vientre abultado y en punta nacería niño y cuando se hallaba extendido y ovalado niña[1]. En Allo (N) se decía que si lo tenía alto sería chico y si era redondeado chica. En Falces (N) que si lo tenía alto varón y si bajo hembral[2].

En Obanos (N), por el contrario, si tenía forma apepinada chica y si redonda chico. En Gatzaga (G) si el vientre de la madre se hinchaba hacia delante, aurreruntz, se suponía que iba a nacer una niña, mientras que si se extendía o se abría hacia ambos costados, atzeruntz, sería un varón[3].

En Barkoxe (Z) cuando la criatura iba a ser niño la madre solía tener más gruesa y extensa la parte superior derecha del abdomen y si iba a ser niña más baja y puntiaguda[4].

Cuando el volumen del vientre llegaba a ser muy grande se pensaba que la criatura sería niño y si era escaso niña (Artziniega-A).

En Gatzaga (G) se decía que si a la gestante le salían grietas oscuras o verduscas en el vientre, este color anunciaba la llegada de un chaval mientras que si las grietas eran claras y limpias o no las había nacería una niña[5].

En Oñati (G) se pensaba que si el ombligo le sobresalía tendría un chico mientras que si estaba normal sería chica.


 
  1. EAM, 1901 (ed. 1990) I, 1, p. 206.
  2. EAM, 1901 (ed. 1990) I, 1, p. 206.
  3. Pedro M.ª ARANEGUI. Gatzaga: una aproximación a la vida de Salinas de Léniz a comienzos del siglo XX. San Sebastián, 1986, p. 44.
  4. Resurrección M.ª de AZKUE. Euskalerriaren Yakintza. Tomo I. Madrid, 1935, p. 345.
  5. Pedro M.ª ARANEGUI. Gatzaga: una aproximación a la vida de Salinas de Léniz a comienzos del siglo XX. San Sebastián, 1986, p. 44.