Remedios comunes para esguinces y luxaciones

De Atlas Etnográfico de Vasconia
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A continuación se recogen remedios comunes para los esguinces o distorsiones y las luxaciones. Se debe tener en cuenta lo dicho antes de que a nivel popular no se establece una diferenciación clara entre ambos problemas, salvo cuando las luxaciones o dislocaciones son muy evidentes como ocurre en la de hombro. Esta falta de precisión queda reflejada en los remedios recogidos, que son indistintos para ambos tipos de lesión.

En Agurain (A) para curar las luxaciones y distorsiones se empleaba alcohol con árnica (Arnica montana) que se aplicaba sobre la zona afectada. Cuando no había herida se colocaba una compresa empapada en salmuera, esto es, en sal y vinagre.

Árnica. Fuente: Archivo particular Familia de Iñaki Zorrakin Altube.

En Berganzo (A) para ambos problemas se daban friegas de alcohol, aguarrás o agua oxigenada, vendando la zona a continuación. En Allo (N) friegas de alcohol o mejor una venda ajustada e impregnada luego en este líquido. Batían también clara de huevo y la mezclaban con estopa de manera que al secarse se endurecía mucho y mantenía inmóvil la parte afectada.

En San Martín de Unx (N) luxaciones y distorsiones se trataban con friegas de vino cocido con romero, de aguarrás, de alcohol, de alcohol alcanforado y mediante vendajes.

En Beasain (G) se frotaban con alcohol y si no con aceite. A continuación se dejaba descansar el miembro afectado hasta que no doliese. En Viana (N) se daban friegas de alcohol y se ponían vendajes.

En Valle de Erro (N) se aplicaba en la zona resentida bálsamo para que permaneciera caliente, se vendaba lo más prieto que se pudiera resistir y se ponía el miembro en alto procurando no moverlo.

En Zerain (G) las luxaciones de tobillo se consideraban las más frecuentes. Si ocurrían lejos de casa sentaban a la persona afectada en una silla y entre dos la transportaban al aire hasta ella. Mezclaban aceite y vino a partes iguales, lo calentaban, empapaban un paño y lo colocaban sobre el tobillo. En unos días quedaba curado. Para las luxaciones también se tomaban vahos colocando el tobillo encima de un barreño grande en el que se vertía agua hirviendo, en la que previamente se había cocido hiedra, y se añadía una piedra caliza, karaitza, bien caliente.

En Bidegoian (G) en caso de luxaciones de tobillo, que eran las más frecuentes, se hacía una mezcla de vino y aceite a partes iguales, se calentaba, se empapaba un trapo y se colocaba sobre el tobillo. Se descansaba varios días. Si se inflamaba se tomaban baños de agua caliente con vinagre y sal.

En Oñati (G) uno de los informantes dice que se ponía un vendaje empapado con vino y aceite batidos. Según otro se cocía malva y con esa agua, malba-ura, se daba una frotación y se vendaba. También se daban masajes con alcohol y aceite.

En Arrasate (G) recomiendan agua de sal. También dicen que es buena la orina humana así como un preparado de aceite y vinagre bien mezclados con el que se empapa un paño que se coloca haciendo un vendaje fuerte.

En Bernedo (A) se aplicaba a la parte dolorida un trapo con salmuera consistente en agua hervida con sal y vinagre. Se ponía además un vendaje. En Valdegovía (A) se introducía la zona afectada en agua caliente con sal. En Hondarribia (G) se bañaba la parte dolorida en agua caliente con sal y vinagre, tras lo cual se vendaba fuertemente y se guardaba reposo. En Aoiz (N) se sumergía la zona afectada en agua caliente con sal gorda y vinagre. También se vendaba con una venda de zinc, es decir, de goma. En Arraioz (N) se hacían baños de agua bien caliente con sal, gatza, y vinagre, ozpiña. Después se vendaba la zona con vendas empapadas en dicho líquido.

En Muskiz (B) se dan masajes y se venda bien la zona afectada. También se toman baños de mar para que el salitre absorba la moradura.

En Elosua (G) para la curación de luxaciones y distorsiones se frota bien la zona afectada con grasa de gallina derretida y se ata con un trapo para fortalecerla. Se dice de la grasa que sirve de alimento. La distorsión también se trata con fricciones y manteniéndola al calor.

En Donoztiri (BN) las luxaciones y distorsiones se curaban aplicándoles emplastos hechos con leche, harina de linaza, cebolla y jandonaane-belharra, yerba del señor San Juan o lirio.

En Sangüesa (N) una vez introducido el hueso en su lugar, para facilitar la recuperación y llevar el brazo bien estirado, si se trataba de éste, los había que llevaban una cestilla de piedras.

En Astigarraga (G) un remedio casero más reciente para luxaciones y distorsiones consiste en aplicar hielo o agua fría en la zona y luego vendarla.

En Zuberoa al que se hacía un esguince en el pie se le tumbaba sobre una tela y una persona se ponía sobre el pie siete veces diciendo: “Zein hauzi bat, biga, ...” hasta siete[1].


 
  1. DIEUDONNÉ. “Medécine populaire au Pays Basque” in Gure Herria. Tomo XXVI. Bayonne: 1954, p. 203.