País Vasco peninsular

De Atlas Etnográfico de Vasconia
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En Ataun (G), en las primeras décadas del presente siglo, la misa de cabo de año coincidía con el aniversario del Ogi -astea o comienzo de la ofrenda de pan. Este periodo de ofrenda había durado todo el año comenzando el domingo siguiente a la terminación del novenario. Tanto a la misa mayor como a las vísperas de ese domingo asistía todo el seizioa o cortejo de duelo. Sus componentes comían ese día en la casa mortuoria rezando por el difunto al finalizar la comida. El domingo anterior había tenido lugar una misa denominada bedeinka-mezea, misa de bendición[1].

En Andoain (G), la celebración del aniversario incluía el canto del oficio de difuntos y se celebraba durante dos años. Estos oficios se anunciaban mediante un cartel colocado en la puerta de acceso de las mujeres a la iglesia[2]. En Gatzaga (G) se repetían los ritos que habían tenido lugar en la iglesia durante el funeral[3].

En Zerain (G), hasta 1940, se celebraba una misa de aniversario a los seis meses, urte erdiko meza, y otra al año, urtemugako meza. En señal de aviso de estas misas la serora colocaba sobre la sepultura familiar correspondiente una rama de laurel bendecido. Tales días los componentes del duelo, hombres y mujeres, se situaban en los lugares asignados en la iglesia. Todos los familiares y vecinos hacían su aportación correspondiente, artu-emanekoak, depositando el dinero del responso en un cestito junto a las argizaiolak que ponían en la sepultura. La llamada de campana para la misa se hacía con toque a muerto. Con esta misa de aniversario se terminaba el tiempo de la ofrenda del pan sobre la sepultura familiar.

Elosua-Bergara (G), 1972. Fuente: Miren Goñi, Grupos Etniker Euskalerria.

Posteriormente, la misa de aniversario pasó a celebrarse el domingo siguiente a la fecha en que se cumplía el año del fallecimiento. A esta misa acuden además de los familiares de la casa los parientes que viven fuera. Generalmente todos tomaban parte en una comida en la posada del pueblo.

En Ziortza (B), el aniversario se celebraba el día que se cumplía el año del enterramiento. El clero cantaba antes de la misa el Nocturno del Oficio de Difuntos y después de ella un responso ante la sepultura de la casa del finado. A estos oficios acudían los familiares, algunos parientes del difunto y los vecinos más próximos[4].


En Orozko (B), los inquilinos ofrecían misa por sus difuntos a los seis meses del fallecimiento y los propietarios al año, Errentadoreak seigarren illebetean ateretan eutsien arimen ondrea, eta etxagunek urtegarrenean. Actualmente es costumbre sacar misa en el aniversario del fallecimiento. Hoy en día el término arimen ondrak ha caído en desuso.

En Zeanuri (B), al año del fallecimiento, se celebraba en la parroquia la misa memorial, memorie. Hasta los años setenta esta misa memorial tenía lugar en lunes; era diaconada y siempre iba precedida por el canto de un Nocturno del Oficio de Difuntos. Acudían a ella los familiares domésticos, los parientes y los vecinos más próximos. Ante la sepultura se colocaba el grupo de mujeres que componía el duelo familiar. Las de otras casas aportaban a esta sepultura luces y dinero para responsos. Las familias pudientes encargaban ese mismo día, además de la misamemorial por el difunto, otra por los difuntos de la casa e incluso una tercera por sus obligaciones generales, euren obligazinoakaitik. Las más modestas se conformaban con una misa en memoria del difunto. Estas misas de aniversario se anunciaban desde el púlpito el domingo precedente. La casa del difunto obsequiaba a todos los asistentes a un desayuno, barauskarrie, en una taberna del pueblo.

Actualmente, el aniversario del fallecimiento se conmemora en la misa mayor del domingo correspondiente. Acuden todos los parientes del difunto que ocupan lugares preferentes en la iglesia. Durante el oficio se hace mención del nombre del difunto sin ningún otro rito de carácter funerario. En ocasiones, en una misma misa coinciden los aniversarios de varios difuntos.

En Murelaga (B), la misa de aniversario, memoria, se reservaba para los que fueron cabezas de familia, etxeko jaunak o etxeko andriak; no era común que se honrase con esta ceremonia a niños o consanguíneos solteros[5].

En Durango (B), hasta los años setenta, la misa de aniversario era similar a la de funeral: se colocaba el catafalco, se activaba la sepultura colectiva, manta, y se rezaban ante ella los responsos. A este acto, además de los vecinos y amigos, asistían los parientes que luego juntamente con los familiares domésticos se reunían en una comida. En la actualidad, el anivérsario ha quedado reducido a una misa rezada que se celebra el domingo más próximo a la fecha del fallecimiento. Esta, que es ofrecida por varios difuntos a la vez, se anuncia en ocasiones mediante esquela en los periódicos y siempre en la puerta de la iglesia.

En Bermeo (B), las familias sacaban una misa en el aniversario del fallecimiento, urteurrena, que solía estar precedida del canto del Nocturno, otornue. Algunas familias la repetían en años sucesivos. Hoy en día se recuerda a los difuntos en las misas ordinarias de los días laborables o festivos. En ocasiones, la conmemoración es en memoria de varios difuntos.

En Getxo (B), los primeros domingos de cada mes se celebra una misa memorial, memoriala, en la que se recuerda a los fallecidos en el mismo mes del año anterior.

En Salcedo (A), por los años veinte, la misa de «cabo de año» tenía lugar al finalizar el año «de cuerpo presente». Se celebraba una misa cantada con nocturno en sufragio del alma del difunto a la que asistían los familiares y parientes próximos que vivían en el pueblo[6]. Con la misma solemnidad y asistencia se oficiaba por estos años la misa de «cabo de año» en Galarreta, Otazu y Lagrán (A) así como en las localidades navarras de Améscoa, Ziga-Baztan y Ezkurra. En esta última, si la misa era diaconada, los parientes asistían vestidos de capa.

En Moreda (A), la misa de aniversario tiene lugar el sábado que más se aproxime al año del fallecimiento. La celebración con misa solemne suele ser por la tarde.

En Llodio (A), antaño, la misa de aniversario se conmemoraba justamente al año de la muerte y . era individualizada para cada difunto. En los años setenta los aniversarios se agruparon en dos misas que con esta finalidad se celebran en la parroquia el segundo y cuarto martes de cada mes.

En Mélida (N), la misa de «cabo de año» se celebraba al cumplirse el primer año del fallecimiento, por lo que también se llamaba misa de aniversario propio. Antiguamente, estas misas eran cantadas y podían ser de distintas categorías. Hoy día se siguen realizando si bien son misas rezadas sin distinción de clases. Tienen gran importancia y suele acudir la misma gente que al funeral.

En Murchante (N) se celebra una misa al año de la defunción, misa de «cabo de año» que generalmente se anuncia mediante esquelas. Suelen acudir los parientes cercanos y los amigos del difunto.

En Artajona (N), al finalizar las doce «funciones de almas» solían celebrar el «cabo de año». En Eugi y Monreal (N) al año del fallecimiento.

En Otxagabia (N), el aniversario tenía lugar a los quince meses del fallecimiento. A esta misa cantada con responso solamente asistían las mujeres[7]. En Elosua (G), la misa-aniversario se celebraba a los catorce meses de ocurrido el óbito.


 
  1. AEF, III (1923) p. 121.
  2. AEF, III (1923) p. 104.
  3. Pedro Mª ARANEGUI. Gatzaga: Una aproximación a la vida de Salinas de Léniz. San Sebastián, 1986, p. 422.
  4. AEF, III (1923) p. 27.
  5. William A. DOUGLASS. Muerte en Murélaga. Barcelona, 1973, p. 78.
  6. AEF, III (1923) p. 53.
  7. AEF, III (1923) p. 137.