Molinos en las poblaciones encuestadas

De Atlas Etnográfico de Vasconia
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Álava

En Agurain han existido varios molinos, uno de ellos, el de San Martín, ha sido utilizado hasta hace pocos años y aún conserva parte de su estructura antigua por donde circulaba el agua y movía las piedras para moler el trigo. Era utilizado para moler los cereales dedicados al consumo de los animales, hasta que la fuerza animal fue sustituida por tractores y fuerza mecánica.

En Berganzo el molino harinero estaba situado sobre la orilla del río Inglares. Dejó de funcionar en 1943. Se conservan de él los dos arcos de salida de la estolda y el topónimo Casa del molinero. Por el día se utilizaba para moler grano para el ganado y de noche abasteció de luz al pueblo hasta el año 1950. En el término llamado El Molino existió otro, arruinado hace tiempo, para moler pienso para el ganado.

En Bernedo los molinos harineros se encontraban en la orilla del río Ega. En tiempos pasados la villa de Bernedo tenía un molino colectivo al que se le conocía como "el molino del campo" para distinguirlo del molino llamado "de medio" que era de propiedad particular y que comenzó a funcionar a finales del siglo XIX. Había otro tercer molino que llaman "el molino del soto" que pertenecía a la capellanía de los García de Garay. A ellos acudían los demás pueblos, como los de Quintana y Urturi que antiguamente tenían el suyo en el río Izki, o los pueblos de Bajauri y Obecuri que tienen topónimos como Rotarana y Rotarbín en regatas de poca agua y en las que no queda resto alguno de molino.

En Pipaón, hubo un molino en el que en 1950 se instaló un generador eléctrico, que dejó de funcionar a finales de la década de 1970.

En Treviño y La Puebla de Arganzón la mayor concentración de ruedas y molinos se ha dado en el tramo que va desde Argote a Treviño, casi todos pertenecientes a particulares. Encontramos tres molinos concatenados en Albaina y un cuarto en esta localidad, sobre ellos. El tercer núcleo molinar ha correspondido a Franco, con cuatro edificios, de los que hoy solo se conserva uno. Los molinos de Pariza y Franco, gracias a su actividad como panaderías, han sobrevivido hasta mediada la década de 1990. El de Zaro, en La Puebla de Arganzón, ha sido recientemente convertido en central eléctrica; otros, como los tres de Pedruzo, han desaparecido.

El Condado de Treviño no parece haber sido nunca tierra muy codiciada por los molineros. No se conocen familias molineras treviñesas que hayan perdurado en el tiempo. Los apellidos que pueden recogerse tienen su origen en la Montaña Alavesa u otras zonas.

En el Valle de Valderejo la molienda del trigo se realizaba en molinos ubicados fuera del Valle: en San Millán de San Zadornil (Burgos) había dos, que eran frecuentados por los vecinos de Villamardones, Lahoz y Lalastra. En la localidad de Herrán (Burgos) existieron dos de los que subsiste uno. A este molino acudían los vecinos de Ribera, principalmente, y los de la parte alta del Valle. Existieron cinco molinos harineros de los denominados "de pienso" destinado a la alimentación de los animales. Su ubicación coincidía con el curso del río Purón que atraviesa el Valle. Hubo dos en Lahoz, de los cuales hoy solo subsisten los restos de uno de ellos. Parte de sus elementos se utilizaron para la restauración en 1993 del perteneciente al pueblo de Lalastra. Del de Villamardones solo quedan ruinas, situación que se repite en los pertenecientes a Ribera. En ellos solo se molía durante los meses de invierno ya que en la época de estiaje no aportaba suficiente caudal para mover sus piedras.

En Argandoña algunos agricultores y ganaderos poseen actualmente molinos eléctricos en sus almacenes para moler el cereal que necesitan los animales estabulados de sus cuadras o granjas. Junto a estos modernos molinos podemos observar grandes depósitos de grano construidos en ladrillo o metálicos, llamados silos, de forma cilíndrica y dispuestos verticalmente.

Bizkaia

En Abadiño hubo varios molinos, todos ellos particulares. Estaban situados: junto a la iglesia, en el caserío Ola, en Matiena, en Lebario, en Atxarte y en Artia. El grano y la harina se transportaban a lomos del burro. El molinero descontaba un tanto de harina como pago del trabajo que suponía el moler. Se dejaba el grano en el molino y se llevaba la harina ya molida que correspondiera a la cantidad de grano aportado.

En Amorebieta-Etxano los molinos harineros estuvieron en funcionamiento hasta comienzos de 1970. En el río San Isidro que baja de las lomas del Bizkargi se situaban los siguientes: Garitondo, Olabarri, Etxakusiña, y Ugarte en Larrea; pero de estos hoy no funciona ninguno. Junto a un pequeño afluente del río Ibaizabal se encuentra el molino Errota Zaarra, que es el único en funcionamiento actualmente. En el barrio de Euba hubo otro molino, que antes fue ferrería, en un riachuelo que descendía de Bernagoitia. En la zona de Zugastieta había dos que han estado funcionando hasta 1970 aproximadamente. A estos molinos solían acudir desde el barrio de Ergoizen. Todos los molinos tenían una piedra para moler el maíz y otra para moler el trigo. Bajando de Etxano hubo otro molino que no funciona desde hace muchos años.

En Bedarona, al carecer de molinos en la localidad, el trigo y el maíz se llevaban a los molinos de Gizaburuaga y al caserío Ola (Ea). Posteriormente se ha llevado a Ispaster. El transporte del grano se hacía a lomo de burro y por el mismo procedimiento se volvía con la harina.

En Gautegiz Arteaga hubo varios molinos pertenecientes a particulares. Los había solo de moler maíz, como el de Ojangoiti y el de Ikoakone o mixtos como el de Oleta que molía trigo, garierrotie, y maíz, artoerrotie. La piedra de moler un grano u otro es diferente. En esa localidad hubo los siguientes molinos: Ojangoiti, Ikoakone, Oleta, Banorta y Jensolo. En el barrio de Zendokiz está el molino de Oxina. Junto a la ría de Gernika-Mundaka también hay un molino de marea, Ozollo.

En Ajangiz, los molinos del barrio de Kanpantxu son: Goikoerrota, Errotabarri y Arabieta. De Ajuria llevaban a moler el trigo al molino de Zugastieta. En el barrio de Oka (Muxika) había otro molino, Olatxu, de cuya molienda se obtenía una harina de maíz fina. En Nabarniz antiguamente llevaban el trigo y el maíz a moler a Aulesti. Solían trasladarse en grupos de cuatro o cinco personas, uno de cada casa. Desde los años 1940 han acudido al molino que se encuentra en el barrio Okamika de Gizaburuaga; otros iban a Goikola en el barrio Oma de Kortezubi.

En Urduliz hubo molinos que pertenecían a particulares: Errotabarri, Errotatxu; en Butrón había otro y en Argiñe se encontraba el molino Learrota; en Usiña, en el camino a Plentzia, en fila hubo tres más y en Sopela otros tres. Se ubicaban junto a los ríos. En tiempos pasados, en lugar de pagarle en metálico, el molinero cobraba la maquila, es decir se quedaba con cinco kg de cada 50 que molía.

En Markina Xemein donde confluyen los ríos Artibai y Urko se encontraban los molinos Errotabarri, Azpikoerrota, Bolunbarri, Bekobalu que se extinguió hacia el año 2000 y Goikobalu que sigue funcionando todavía.

En Zeanuri a finales del siglo XVIII había 18 molinos, aparte de 6 ferrerías que fundían mineral de hierro. Hasta el año 1955 seguían funcionando 11 de ellos. Para 1970 se habían reducido a 7 y el año 1980 quedaban 3, de los que solamente uno tenía clientes; los otros dos molían "para casa".

Molino de Basinagre. Trucíos (B), 1997. Fuente: Miguel Sabino Díaz, Grupos Etniker Euskalerria.

Gipuzkoa

En la zona de Beasain molinos harineros ha habido hasta en los barrios más pequeños, y generalmente los caseríos solían ser clientes del más cercano, aunque a veces se quejaran de sus formas de medir la maquila. En el propio Beasain se han conocido los siguientes: Angioerrota, Igartzaerrota y Ubilloerrota; en el barrio de Matxinbenta, Igarzolaerrota; en el barrio de Astigarreta, Leasainerrota, y en el barrio de Garin, Bekoerrota. De todos ellos únicamente quedan en pie tres casas y solo el de Igartza conserva todos sus elementos, si bien desde los años 1980 no funciona.

En Berastegi, en 1915 había cinco molinos harineros de propiedad particular en funcionamiento, en 1940 solo tres: Arrate, Arrosigoikoa y Arrosibekoa. los baserritarras pagaban una cuota trimestral, una especie de iguala, a alguno de los molinos para tener preferencia o buen trato a la hora de la molienda. En la propia localidad para designar al molino se utiliza el vocablo errota, pero a pocos kilómetros recibe el nombre de igara. A lo que en otros lugares denominan maquila, en esta localidad llaman laka, que es el tanto por ciento detraído por el molinero de la cantidad molida como pago de sus servicios. Los molinos desaparecieron en el transcurso del siglo XX.

De los 25 molinos censados en Elgoibar desde el siglo XVI solamente quedaba uno en funcionamiento en 2001, el de Apraiz. La mayor parte de ellos (16) dejaron su actividad a mediados del siglo XX.

En Hondarribia se conocieron los siguientes molinos harineros: Esteuz, Ogallurretagaraikoa, Goikoerrota, Erdikoerrota, Bekoerrota, Lobiaga, Txiplaoerrota, Santa Engracia, Errotasein, Martin, Justitzgoikoa, Juztitzbekoa y Artzu. Ninguno de ellos funciona actualmente. El molino de Goikoerrota es municipal, ha sido restaurado y lo están preparando para museo-exposición.

En Telleriarte hubo un par de molinos en la zona y en el barrio de Brinkola otro. Han pertenecido a particulares y no están en funcionamiento.

Navarra

En Obanos hubo un molino explotado hasta la primera mitad del siglo XX, a orillas del río Robo. El lugar donde se ubicó conserva el topónimo de Errotaldea. No era el único que aprovechaba la fuerza motriz de este curso de agua poco regular, había otro en Enériz y, hace bien poco, se descubrieron los restos de otro próximo a la ermita de Eunate que pertenece al término municipal de Muruzabal.

En los años 1930, una vecina obtuvo licencia para instalar un molino en el pueblo. El molino atendió a las propias necesidades pero también la demanda de vecinos de la localidad y de los pueblos vecinos: Muruzabal, Uterga, Adiós... La molienda era importante en una sociedad en que había animales de tiro, gallinas y vacas lecheras que se alimentaban de diversas harinas: avena, cebada, maíz... También se acudía al molino harinero de Puente la Reina.

En el Valle de Roncal hubo molinos en las localidades de Ustárroz, Isaba, Urzainki y Roncal.

En San Martín de Unx el "molino farinero de la villa" llegó hasta el último tercio del siglo XX, era el llamado Molino de Abajo, hidráulico. Con la llegada de la electricidad aún se estableció uno más. Ambos eran ya privados. En 1978 no se empleaba ninguno.

En las Améscoas a principios del siglo XX funcionaban una porción de molinos: el de más predicamento era "el molino de Zudaire", pero contaban también con su molino los pueblos de San Martín, Eulate, Aranarache y Larraona. El molino de Zudaire se convirtió luego en serrería y los restantes quedaron en ruinas.

En Valtierra los molinos harineros funcionaron hasta la llegada de las máquinas y la desaparición de los animales de tiro.

En el Valle de Baztan, el municipio más extenso de Navarra con 373 km2 y que comprende 15 pueblos, se localizaban veintinueve molinos de los que en 1977 funcionaban solamente ocho[1].


 
  1. Vidal PÉREZ DE VILLARREAL. "Molinos y molinería (Arte y técnica por tierras del Baztan)" in CEEN, IX (1977) pp. 219-256 con 38 láminas.