Creencias y leyendas sobre el lobo

De Atlas Etnográfico de Vasconia
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Los lobos han causado el temor popular, lo que ha originado la formación de algunas creencias y leyendas así como la difusión de relatos en los que se cuentan ataques a personas.

En Urkabustaiz algunos informantes señalan que el lobo tiene algo especial, recuerdan el caso de un hombre que mató uno de estos animales y a consecuencia de ello perdió la voz, lo atribuyen a que «lo hizo desde muy cerca, el lobo desprende un aliento raro», dicen.

En San Martín de Unx (N) ninguno de los encuestados ha visto nunca lobos en la zona. El único vestigio de su presencia por esas latitudes es una leyenda que recuerdan los informantes más ancianos según la cual un lobo se enfrentó a un toro cerca de una balsa siendo derrotado por el bóvido; desde entonces se asocia la afrenta al lugar por lo que comenzó a llamarse Balsa del Toro.

Los ataques de los lobos no se producían en las cercanías de las localidades sino en los pasturajes elevados y lejanos. Sin embargo, cuentan en Otsagabia (Salazar-N) que, cuando les apretaba la necesidad, llegaban a bajar a los pueblos. Rara vez atacaban a las personas, pero se dice que una noche de invierno en que dos mujeres se trasladaban de una casa a otra a bellar[1], fueron atacadas y muertas por unos lobos. A partir de entonces el lugar del suceso recibió el nombre de Traxanatea.

En Lagrán (A) se recuerda que a principios de siglo una sirvienta que llevaba la comida a los trabajadores empleados en una heredad cercana a la villa fue devorada por los lobos en pleno día, por eso desde entonces tal heredad es conocida como Pieza del Lobo. Se afirma también que en tiempos pasados era peligroso salir de noche fuera de Lagrán pues, en el espeso bosque que se extendía a escasa distancia del poblado, abundaban tanto estas fieras, que era preciso llevar teas encendidas. En alguna ocasión fue tal el peligro en que se encontraron que tuvieron que quemar la borra de los bastes de las caballerías que montaban a fin de mantener a raya a estos audaces carnívoros.

Contaba un informante de Sara (L) que oyó relatar a su abuelo que en cierta ocasión un hombre del Baztan (N) subió a caballo y bien armado al monte Saioa con el propósito de cazar fieras. Como pasados varios días no aparecía, fueron a buscarlo sus vecinos. Le hallaron muerto juntamente con su caballo y a sus lados aparecían tendidos siete lobos también muertos. El cazador y el caballo habían sido devorados, salvo las piernas del primero, que estaban protegidas por las polainas que calzaba[2].

Tal y como recuerdan los informantes los animales domésticos adoptaban ciertas estrategias para defenderse del ataque de los lobos. Las yeguas se colocaban en círculo y con las cabezas para dentro, pues se defendían a coces. Las crías se colocaban dentro y el caballo, kamezaia, fuera del corro, relinchando y dando vueltas alrededor de las yeguas a las que intentaba proteger. Las vacas se colocaban en redondel y con las cabezas hacia afuera ya que éstas se defendían con los cuernos e infundían al lobo más miedo que las yeguas[3]. Lo mismo se ha recogido en Arluzea (A).


 
  1. Con el verbo bellar se indicaba el trabajo que durante las noches de invierno ejecutaban las mujeres, ya fuese hilando, haciendo calceta u otras labores. Para bellar se solían reunir dos o más familias. Artoleta y Berrabe en su trabajo sobre el pastoreo y José M.ª Iribarren en su obra Vocabulario Navarro consignan esta palabra con «b-».
  2. Los datos referentes a esta localidad han sido tomados de José Miguel de BARANDIARAN. «Bosquejo etnográfico de Sara (II)» in AEF, XVIII (1961) p. 158-159; «Bosquejo etnográfico de Sara (V)», in AEF, XXI (1965-1966) p. 120.
  3. Juan de ARIN DORRONSORO. «Notas acerca del pastoreo tradicional de Ataun. II parte» in AEF, XVI (1956) p. 105, 104.